Historias de lesbianas españolas aderazadas con un toque de ironía y un pelín de mala leche
viernes, agosto 20, 2010
'Yo es que soy muuu puta'
Colaboranding
martes, agosto 03, 2010
Toalla de matrimonio
miércoles, julio 21, 2010
Gatas en el Cabo (y 2)

martes, junio 29, 2010
Lesbianas poderosas
Ante todo decir que el título de este post es plagiado. Plagiadísimo, vamos. Así se llamaba una entrada de ayer del blog 'Paso revista' de Emilia Landaluce. Ella hace un recorrido por las lesbianas con poder a lo largo de la historia para acabar en Sandra Barneda -la zagala de la foto de la derecha-, esa presentadora de la tele a la que no se le cae el peinado por admitir que está casada con una mujer. jueves, junio 24, 2010
Gracias, señor Duran i Lleida
Ayer lo escuché en la Ser intentando matizar lo que había escrito y, en sus matizaciones, se perdía aún más: argumentaba que al igual que el heterosexual que "decide" ser gay puede echar mano de un psiquiatra, ¿qué de malo hay en qué alguien que se quiere salir de homosexual reciba asistencia psiquiátrica?
Usted confunde los verbos ser y estar. Gay se es. Heterosexual, también se es. Lo que no quita que se pueda ser también bisexual y que, por muy lesbianas que seamos, cuando conocemos a un tío que nos atrae nos apetezca echar un polvo. Ante todo somos seres sexuales y nos pueden atraer hombres, mujeres o ambos. El problema viene es la aceptación propia: la homosexualidad ha estado condenada, se ha visto como algo anti natural, y ahí, a la hora de socializarnos como personas de forma independiente a nuestra orientación sexual, es donde hemos tenido que echar mano de psicólogos.
Todo este debate me trae a la cabeza uno de los últimos capítulos de House: un novio se desploma justo antes de dar el sí quiero a su bella esposa. A medida que capítulo avanza nos enteramos de que era gay y, para intentar huir de la tentación de querer a otro hombre, recurre a psiquiatras que lo atiborran a pastillas y lo fríen a electroshocks. La verdad es que no me acuerdo si la causa de su enfermedad estaba o no relacionada con esta terapia al más puro estilo 'La naranja mecánica', pero sí que me flipó que un argumento tan en desuso en estos días -sí, a veces peco de inocente- pudiera servir para un capítulo de House.
"Por favor, a estas alturas, ¿quién va querer 'curarse la homosexualidad?", pensé cuando vi el capítulo. Se ve que usted, señor Duran i Lleida, tiene claro que aún hay gente que quiere curarse. Lo triste sería que padres con niños gays menores de edad también lo pensaran y que, total, pues ya que hay una clínica en la que eso se cura opten por llevar allí a sus hijos.
P.D. Supongo que ya se habrá leído este reportaje, pero por si no fuera así, se lo enlazo desde aquí.
lunes, junio 21, 2010
Convertirse en lesbiana, un buen comienzo
Leo en este periódico digital que Beatriz Preciado ha publicado un libro sobre cómo Playboy cambió la historia: moldeó la imagen del hombre moderno, de hoy en día. Me pica la curiosidad, 'googleo' a Beatriz Preciado y me encuentro con una entrevista que le hizo Jodorowsky hace tres años cuando publicó su 'Manifiesto contra-sexual': ella sostiene que la mujer desbe masculinizarse, hacerse fuerte para dinamitar la sociedad actual, "empoderarse" -de nuevo sale esa palabreja tan de moda ahora, que la RAE considerara en desuso y que yo no logro hacer mía-.
En este punto pienso que algo de razón lleva: las mujeres fuertes asustan, descolocan al que están enfrente. Tengo una amiga que se dedica a lanzar cosas -discos y martillos, básicamente- y cuenta que cada vez que dice a qué se dedica la respuesta es la misma: "Pues te le pegas una hostia a alguien y lo dejas tieso". ¿Para qué iba ella a querer pegarle una hostia a nadie?. Deduzco que son muchos los que confunden a una mujer fuerte con una mujer violenta. Se sienten descolocados ante una tía que no va tirando de tacón y de escote para hacerse ver.
Yo, he de confesar, que con los tacones tengo una relación de amor-odio: me gusta llevarlos, me siento un pelín más alta y me pone la sensación de podercito que dan. Eso sí, deben ser cómodos y anchos, sería incapaz de llevar esos de tacón fino que calza la compañera que en este momento está llenando su vaso en la máquina de agua. Esos tacones son de 'tac, tac, tac'... Los que yo llevo de 'toc, toc, toc...'. Ella se los pone con vestido, yo con traje de chaqueta. Ella tira de escote para seducir, yo busco respeto.
Entre reflexión y reflexión sigo buscando información sobre Beatriz Preciado. Llego a esta entrevista de El País, en la que veo más personaje que persona: me da la sensación de que se ha creado un personaje para provocar, una impostura que desvirtúa sus ideas. Es una intuición, sólo eso.
Me sigue picando la curiosidad. 'Googleo' a su novia, Virginie Despentes. A ella también la entrevistó El País hace unos cuantos años: "No creo en la femineidad", asegura."Para usted la femineidad es una forma de servilismo, un puterío. Una mujer sumisa es una mujer sin rostro, ¿por dónde empieza la revolución?", le pregunta la periodista. "Convertirse en lesbiana sería un buen comienzo", responde Despentes, quien ha ejercido de prostituta, directora de cine y escritora.
Convertirse. Esta palabra me parece interesante: hace referencia a la capacidad de elección de cada uno, a su posibilidad de evolucionar, de transmutar e ir hacia lo que quiere ser. Recuerdo que hace unos días leí algo sobre una exposición en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Cabello/Carceller que va de lo mismo: de cómo es posible elegir el sexo dentro del que se vive.
Son reflexiones interesantes, estéticas, pero interesantes. A mí -lo confieso- me gusta la imagen frívola de esas lesbianas buenorras de 'The L', no me cabe duda, pero también he de confesar que soy consciente de que mi pensamiento puede estar demasiado encorsetado.Eso sí, el buen comienzo, el de convertirme en lesbiana, ya lo emprendí hace años.
miércoles, mayo 05, 2010
¡Quiero un exorcismo!
Pues sí. La verdad es debe ser divertido tener una tía delante intentando echar fuera el demonio lésbico que llevo dentro y que ha hecho, ¡oh pecado!, que me gusten las mujeres. Lo malo es que la colega que practica estos exorcismos es candidata del partido conservador en las elecciones inglesas, así que ahora debe andar de lo más ocupada echándole males de ojos a sus rivales en las elecciones.
¡Qué pena!, porque esa Philippa -así se llama la menda- echando unas gotitas de agua santa sobre mí y yo, cual niña del exorcista, gritándole "¿Has visto lo que ha hecho la cochina de tu hija?" con la cabeza vuelta tiene que ser un momento de los más estético, de dudosa utilidad, sí, pero señero donde los haya.
Al final del exorcismo, creo que acabaría trasmutándome en Alaska -que cierto parecido tiene con la Niña del Exorcista, ¿para qué negarlo?- y cantándole eso de "a quién le importa lo que yo haga, yo soy así y así seguiré, nunca cambiaaaaaré...".
sábado, abril 10, 2010
Algo serio, para variar
Lo relacionado con el colectivo gay y transexual interesa a los medios de comunicación. Echando un vistazo a lo publicado en los últimos meses sobre esta cuestión en ELMUNDO.es, periódico digital más leído en castellano, prácticamente cada día hay una noticia relativa a este colectivo. En general, y si nos olvidamos de los comentarios de los lectores, que hay para todos los gustos y demasiados de dudoso gusto, el periodista se acerca a esta realidad con un gran respeto: la información suele se objetiva, se centra en los hechos y no emite juicios de valor.
En la edición digital de este periódico se informa en los últimos días sobre dos sexagenarias felices casándose en Argentina, una muestra de barbies trans que se abrirá en Alicante después de que su apertura se aplazara por no tener los permisos o un reportaje sobre la positiva repercusión económica que va a tener la aprobación del matrimonio gay en Washington. Todas estas informaciones son asépticas, no hay juicios de valor: se describe qué es lo que hay y punto.
En general, el periodista aborda esta información desde una posición de respeto. De hecho, en lo que se ha dado en denominar como la 'bollosfera' nos encontramos con blogs hechos por nosotras mismas que tratamos el lesbianismo y la bisexualidad con un punto de vista mucho más mordaz e irreverente del que se atrevería a adoptar cualquier medio de comunicación.
Yo, en mis ya más de diez años de profesión, he escrito muy poquito sobre estos temas: me he dedicado a informar de economía y de turismo, pero cuando se aprobó el matrimonio homosexual sí que me hice un reportaje sobre las bodas en Málaga: me puse en contacto con una pareja de chicos que iba a casarse para que contara qué suponía el hecho de poder contraer matrimonio y todo esto. Estuve hablando por teléfono con uno de ellos y continuamente usaba la coletilla "porque vosotros los heterosexuales no podéis imaginar lo que supone", "porque vosotros los heterosexuales no sabéis lo que es"...
Con esta anécdota quiero aludir en que en muchas ocasiones el prejuicio no parte del periodista, sino del propio colectivo. Un periodista serio, riguroso -creo que la mayoría lo somos a pesar de la mala fama que tenemos- se acerca a una realidad con curiosidad, para conocerla y transmitirla, sin un juicio de valor formado. Si es una noticia, nuestra obligación es ser objetivos y, creo, que la mayoría intentamos serlo: nosotros somos, ante todo, transmisores de una realidad.
Sí que, a lo largo de mi vida profesional, he asistido con estupor a una excepción: el asesinato de Rocío Wanninkhof y la condena mediática realizada a Dolores Vázquez, en la que pesó su condición de lesbiana. Para los medios aquella historia fue la historia perfecta, con el final que tenía que ser: lesbiana ruda mata en un arrebato a la hija de la que fue su pareja durante más de una década. Ahí los medios nos equivocamos olvidándonos de que el presunto tiene que ir delante del culpable y, creo, influimos al jurado popular que juzgó el caso para que declarara culpable a Dolores Vázquez.
No sé, en casos como éste, y quizás sea una cuestión sobre la que deberíamos reflexionar los medios de comunicación, si el tratamiento frívolo que de noticias como ésta hacen los programas de televisión más sensacionalistas acaba contaminando a la denominada "prensa de referencia", que debería ser objetiva.
Lo que sí tengo claro es que para evitar los clichés que en la sociedad hay de las lesbianas, bisexuales y transexuales es necesario que haya elementos de referencia en los medios de comunicación.
En las series aparecen lesbianas, competentes, profesionales como en Hospital Central. La actriz Ana Paquin aparece en un vídeo diciendo que es bisexual. La fotógrafa Annie Leibovitz pide que a ella Susan Sontang las llamen amantes. En Houston eligen a una alcaldesa sabiendo que es lesbiana y sale en las fotografías junto a su pareja celebrando su victoria electoral. Todo esto sucede en Estados Unidos, un país puritano donde los haya. ¿Dónde están las políticas lesbianas españolas? Haberlas, las ahí, todas lo sabemos. ¿Dónde están las deportistas, las cantantes, las actrices, las fotógrafas, las presentadoras, las periodistas?
Es importante que en los medios aparezcan referentes que den una visión normalizada del colectivo. No digo que salgan a patadas del armario, sino a que su sexualidad forme parte de lo cotidiano. Me refiero, por ejemplo, a que una política se atreva a llevar a su pareja a un mitin y darle un beso después de la intervención: vamos, que se atreva a hacer lo mismo que haría cualquier político heterosexual. Creo que eso sería un gran paso en la normalización y un gran avance en la visibilidad del colectivo.
miércoles, marzo 24, 2010
Final hetero, final feliz
viernes, marzo 12, 2010
La 'lesbianada' del traje chaqueta
miércoles, febrero 03, 2010
De peluquera a cirujana de trasplantes
¡Cuánto han progresado las chicas de The L Word al acabar la serie! Si Carmen pasó de ser la novia de la tía guaperas a eficiente policía anti crimen con compañero dotado de poderes extrasensoriales en 'Life' y a Dana se la cargaron para que pudiera ejercer de fiscal con mala baba en no recuerdo qué otra serie policíaca, ahora le ha tocado a turno a vuestra deseada Shane. Digo vuestra deseada porque a decir verdad a mí nunca me ha puesto ni ná de ná. La veo más bien soseras, con un cierto aura mística pero nada que ver con mi Bette.
A decir verdad, lo de Shane ha sido un auténtico pelotazo: de peluquera en The L Word ha pasado a ser cirujana de trasplantes -¡¡¡toma ya!!!- en 'Three rivers', una serie entre el folclorismo ye ye de 'Anatomía de Grey' y el realismo de CSI, sólo que en lugar aplicar ese realismo a golpe de videoclips a las escenas con las pruebas forenses lo muestra con los trasplantes de corazón, de hígado, de pulmones y de todo lo que se pueda trasplantar. Por supuesto, los súper doctores de esta serie cuentan con todas las tecnologías a su disposición y creo que incluso en el baño tienen pantallas tactiles -de esas que se pasa la mano y cambia- para comprobar las constantes vitales de sus pacientes.
El papel de Shane, bueno, Katherine Moenning, es más bien soseras: es una joven cirujana, amable y comprensiva con sus pacientes pero resentida con su padre. Sí, ya sé que así explicado es bastante parecido al que tenía en The L Word, porque Shane era comprensiva con sus clientas y estaba resentida con su padre, sobre todo después de que éste se gastara en putas el dinero para el regalo de bodas de su hija que le dio la pija de Helena Peabody.
Pero sí que hay una diferencia muy importante entre ambos personajes: en 'Three rivers' Katherine no se tira a nadie, ya sea hombre o mujer. Aparece como una ameba, asexuada, aunque mi novia y yo llevamos esperando desde el primer capítulo -a lo tonto ya nos hemos cargado cinco o seis- que se meta en la cama con cualquier paciente buenorra.
Me parece a mí que va a acabar la serie y no va a haber manera de que eso pase. Además, 'Three rivers' es taaaaaann buena ya que han anunciado que no habrá segunda temporada, lo que supone un pequeño paso atrás para la Moenning pero un gran favor para sus fans.
lunes, diciembre 14, 2009
Houston, houston, tenemos una alcaldesa lesbiana
Pues sí: ayer nos despachamos con esa noticia. En Estados Unidos, meca del puritanismo, habrá una alcaldesa abiertamente lesbiana, eso sí, echada del armario un poco a patadas porque su rival quería desacreditarla atacando su identidad sexual... ¡Toma castaña!Así que el tipejo candidato rival, un tal Locke que contaba con el apoyo de los sindicatos, de los latinos y de los negros, ha perdido y ha tenido que tragarse la foto de ella con su pareja celebrando la victoria, esa misma foto con la que muchos nos hemos desayunado aquí en España y que ha hecho que el café se digiera hoy mejor.
Dicho esto quiero romper una lanza en favor de mi pueblo, porque durante muchos años ha estado mucho más adelantado que Houston: nosotros hemos tenido un alcalde abiertamente homosexual desde los años del franquismo. No es que el alcalde sea santo de mi devoción, porque era -ya no es alcalde, afortunamente- un tío populista, que se alineó con Jesús Gil durante la época del urbanismo más feroz en Marbella: ambos dieron mítines juntos al ritmo de 'It's the final countdown' de Europe y ambos llenaron de hormigón sus respectivos municipios.
lunes, octubre 12, 2009
Mola ser ejemplo
En el paquete ese de las políticas sociales va incluido, cómo no, la legalización del matrimonio entre homosexuales. Para mí es un orgullazo que en Estados Unidos pongan como ejemplo a España de país evolucionado porque aquí sí que nos podemos casar dos personas del mismo sexo, hacer la declaración conjunta y tener los mismos derechos que cualquier pareja heterosexual. Olé.
Toda esta reflexión viene a cuenta de la marcha que ha ha habido en Washington para pedir la igualdad de derechos en Estados Unidos entre homosexuales y heterosexuales. Uno de los líderes hablaba de España como referencia de a lo que debe aspirar Estados Unidos, la misma España que aún es conocida en medio mundo por exportar la palabra machismo. Mola sere referencia en esto.
martes, septiembre 15, 2009
Gay friendly
Me voy de vacaciones a Berlín y, sí, me voy a un hotel 'gay friendly', algo que no sé demasido bien qué significa pero que supongo es lo pertinente si me voy con mi chica. Una vez nos fuimos a un hotel que no era gay friendly en Oporto, ciudad que aparece en la imagen de la izquierda.
Yo, en un arrebato de romanticismo reservé por internet en un moderno hotel de una cadena española el paquete romántico, que incluía cama de matrimonio, botella de champán a la llegada con canastilla de frutas incluido. Y allí nos presentamos las dos. Nada más llegar la recepcionista nos miró de arriba abajo, acto seguido miró su hoja de reservas y después volvió a mirarnos a las dos.
No sé si lo he dicho, pero yo soy una optimista impenitente y siempre pienso que las cosas van a ir a mejor. Nos fuimos a dar una vuelta y, al regresar al hotel, tampoco estaba la botella de champán ni la dichosa canastilla de frutas.
"Pues seguro que nos la ponen mañana a mediodía". Al día siguiente seguía sin haber rastro del "paquete romántico", así que me dirigí a recepción, en la que estaba la chica del día anterior. Con un castellano "aportuguesado" intenté hacerme entender. La mayoría de los portugueses hablan español, pero creo que aquella chavala no estaba "por entender".
Me costó que se enterara que yo había reservado el paquete romántico -menos mal que me llevé la página con la reserva de internet-. Una vez que captó lo que le quería decir llegó la pregunta: "¿Pero son dos mujeres?". "Pues sí, somos dos mujeres que hemos reservado un paquete romántico y que queremos disfrutar del champán y de la puta canastilla de frutas". A los cinco minutos estaba la botella y el cesto en nuestra habitación.
martes, agosto 18, 2009
El morbo de las tías cachas
No sé por qué pero las atletas me ponen. También me gustan, of course, las intelectuales tipo Bette Porter luciendo traje de chaqueta, no lo niego, pero una tía lanzando peso tiene, ¿cómo lo diría?, algo de primario, de animal, algo que roza lo radical. Además me divierte que los tíos se sientan asustados ante ese tipo de mujer: me consta que la mayoría en cuanto están delante de una tía con más bíceps que ellos se sienten desarmados.
Por supuesto que hay tías atletas y tías atletas, pero ahí arriba dejo la foto de la campeona del mundo de lanzamiento de peso, Valerie Vili, neozalandesa y con un algo que no sé. Seguiré al acecho durante este campeonato del mundo, a ver si tengo suerte y realizo otro hallazgo similar a Vili. Se admiten sugerencias.
miércoles, junio 24, 2009
"Chapero sí, pero de lujo"
Os cuento: mi doña y yo nos hemos ido esta tarde a pasar un rato a la playa, a ver si de una vez se broncea la teta y el culo porque con tanto pádel nuestro moreno es más de albañil que de dos señoras respetables. Como vecino de toalla teníamos a un canijo renegrío que peinaba ya alguna cana y que no dejaba de sobarse el mandingo, también renegrío, of course. Debajo de él había un par de gays finolis -por aquí llamamos finolis a la gente de Despeñaperros para arriba, aproximadamente- recién llegados -lucían un blanco tipo pared encalada- a pasar unos días de vacaciones.
De repente se han puesto a pegar la hebra. Bien. En este punto he de decir que quien hablaba era casi de forma exclusiva el canijo renegrío, quien mientras continuaba sobándose el mandingo -tirón de pellijito para arriba, tirón de pellijto para abajo, reposicionamiento hacia la izquierda- contaba que él en verano gana muy buenas pelas, porque se va a una casa en la que se puede levantar 3.000 ó 4.000 euros en un par de semanas.
Ahí es donde yo he pegado el oído, he de confesarlo, porque hasta ese momento leía con voracidad. Además, no sé por qué, en ese punto es también en el que el sobón ha levantado la voz para que sus vecinos de toalla -y de paso mi doña y yo, que estábamos al lado, además de media playa- se enterarán con claridad de lo que contaba.
Y lo que ha contado es algo sobre alguien, que pesaba cerca de 200 kilos y que, pobrecito, había roto la cama. "Pues eso lo pagas tú, pero que no te dé vergüenza, porque al pobre le daba vergüenza", ha explicado. "Es que el chico es cocinero y claro, con tanto picar entre horas no adelgaza", ha continuado, lamentándose a continuación del complejo que arrastra el chaval, y con sólo 27 años. "¿No me dijo que cerrara los ojos que iba a pasar delante de mí desnudo para ducharse? Yo le dije: yo miro para el techo, pero cerrar los ojos, no los cierro".
En este punto yo estaba ya completamente entregada, el libro guardado en la bolsa y mi menda haciendo como que dormitaba. Y el colega seguía largando. Eso sí: sus vecinos de toallas hacían de vez en cuando algún inciso, del tipo "pues ya ves, tú cuentas todo lo que sabes en un programa de esos de la tele y te sacas un filón". Y el otro asentía con la cabeza mientras seguía mandingo va, mandingo viene. "Ya ves, si yo he estado con el padre de un futbolista del Real Madrid. Pero tres años, ¿eh?, que cada vez que venía a su casa de Marbella me llamaba y yo he comido allí y todo y me ha presentado a su hijo, porque la familia sabe esas cosas pero lo disimula".
"Para esto es muy importante tener un buen coche. Eso sí. Porque si tú te presentas en tu coche nuevo, eso es que da mu buena impresión cuando vas a recoger a alguien al hotel o a algún sitio", ha seguido disertando el colega. "Ya ves, yo empecé en esto en Marbella con 19 años porque tenía una 600 y me quería comprar una 750 y en un fin de semana me levanté las 100.000 pesetas que me hacían falta. Y a mí me gusta, para que te voy a decir que no. Además, que me da igual hacerlo con una tía o irme a Madrid o donde sea. Mientras me paguen el viaje".
"Eso sí, lo importante es ir por lo claro", ha continuado, "porque por ejemplo el otro día, aquí en la playa, le sonreí a un hombre mayor y cuando me iba, me siguió hasta los aparcamientos y me guiñó un ojo. Entonces yo le dije 'si tienes un talón, lo que quieras'. Ah, yo no sabía, me contestó él, pero tengo aquí 30 euros. 'Uy, pues con 30 euros llena el tanque del coche que yo soy un chapero, pero de lujo'.
Dicho esto, se ha mudado a la toalla de sus vecinos como por arte de magia y ha continuado contando sus historietas. Nosotras, nada más salir de la playa, nos hemos topado con el cartel cuya fotografía ilustra el post, aunque, visto lo visto, pocas ganas quedan de circular por la acera de enfrente.
* Gracias a mi Doña, por la fotografía, y por aguantar estoicamente mi enganche a la conversación narrada mientras tomaba el sol.
** Me ha picado la curiosidad y he buscado algo de documentación sobre el asunto.
lunes, junio 15, 2009
¡Oh! ¡Es ella!
Cuando pensaba que todo estaba perdido y que no volvería a ver a mi Bette Porter en la pantalla, un halo de esperanza entró a través de mi televisión: allí estaba ella, enchaquetadita y con la mismita cara que en The L Word. Sí, allí estaba Jennifer Beals, aparecida de sopetón en una serie en la que ni se le esperaba ni, a priori, estaba invitada con el mismito empaque de persona responsable, seria y competente. Eso sí, heterosexual.
Hetoresexual y coladita por el protagonista de 'Lie to me', serie a cuya primera temporada me he enganchado con profusión gracias a ese 'peaso' de personaje que es el doctor Lightman, experto en analizar las microexpresiones faciales y así, de paso, atrapar a los malos malísimos que pululan por las calles de Washington.
Bette Porter -¿o quizás debería decir ya Jennifer Beals?- hace de su ex mujer, quien aún sigue enamorada hasta las trancas de este peculiar personaje que no se parece en nada a la inteligente y pausada Tina Kenard. La separación la causó la afición extrema del doctor Lightman a analizar las microexpresiones del rostro: la pilló en todos los renuncios y al final ello acabó mandándolo al garete. Y eso debe de ser difícil, porque con la 'amplia gama' de expresiones de la Beals, tiene que ser casi imposible saber en qué piensa por su rostro.
Lo cierto es que su presencia en dos capítulos de la primera temporada de esta serie -además, por sorpresa- ha hecho que pueda volver a verla, aunque sea sólo durante unos instantes y perdida ya para siempre para la causa lésbica.
viernes, mayo 29, 2009
Estoy de vuelta
Ahora retomo esa labor autoimpuesta de verter aquí mis ideas, dudas, pensamientos críticos, humorísticos y cualesquiera otras historias que surjan para compartirlas con todas vosotras. Y vosotros, porque supongo que algún lector sí que habrá por ahí perdido.
Y lo primero, pues es lo primero, aunque llegue tarde. Y lo primero no puede ser otra cosa que comentar el final de mi serie preferida, esa de la que soy tan freaky que me he puesto la sintonía como melodía del móvil. Sí: ahora me llame quien me llame suena esa musiquita que tan bien conocéis (conocemos)... This is the way, it's the way that we live... And love... Yes, yes... Todavía nadie me ha preguntado en el curro que qué es esa música y cuál es el motivo que me ha llevado a que cambie mi manida sintonía de La pantera rosa por esa melodia. Ya llegará el día...
Mientras tanto, sí que puedo asegurar que la última temporada de The L Word ha hecho que sea un poco menos fan de la serie. ¿Pero cómo han podido dejarlo todo tan abierto, por mucho spin off que vayan a hacer o por mucha peli que quieran vender? Tremenda indecencia y tomadura de pelo para nosotras, grandes seguidoras, que nos hemos cargado la friolera de seis temporadas siguiendo las aventuras de toda la pandilla.
Lo que sí ha sido un gran acierto, debo decir, ha sido cargarse a Jenny... ¡Bien! Si no encuentran a la asesina, yo me ofrezco de voluntaria... Y eso sí: para la eternidad lésbica quedará una frase: "Eres más mala que Jenny Schecter".
viernes, marzo 13, 2009
Asesinada y violada por lesbiana
Las que hagáis click hoy ahí os daréis cuenta de que es la noticia más leída de la jornada en ese digital. ¿Morbo? ¿Interés? ¿Está bien titulada? Supongo que es un cóctel de todo eso. Ha sucedido en Sudáfrica y por lo visto es algo habitual que a las lesbianas las violen como correctivo. Los hombres que las violan piensan que así cambiarán de idea y se volverán heterosexuales.
En la noticia de elmundo.es no hacen, sin embargo, ninguna alusión a la raza de la asesinada hasta el décimo párrafo. Sudáfrica es sinónimo de 'apartheid', pero en el texto que han colgado en la web -una traducción de una información de The Guardian, creo- eluden hablar de razas. Sí que cuentan que Eudy Simelane era una brillante y querida futbolista, pero no dicen de manera específica que era negra hasta casi el final de la noticia, en la que también cuentan que en el caso de Simelanes es por el primero que un hombre ha sido encarcelado. Lo que no dicen en ningún momento en esa información es la raza del hombre.






