viernes, agosto 20, 2010

'Yo es que soy muuu puta'

 Lo confieso: ahora mismo estoy en el trabajo con muy pocas ganas de trabajar. No sé si serán los rigores del verano o que llevo unos días con la cabeza en otro sitio por líos de faldas, pero es que me la trae al pairo todo lo relacionado con mi curro. La mejor manera de huir hacia adelante es ponerme a navegar por internet. Así no se nota que no estoy en lo que estoy -sí, la becaria que está en el ordenador de en frente y a la que le acabo de encalomar un marrón que te cagas tiene que pensar ahora mismo que soy una máquina currando porque no levanto la vista de la pantalla y no paro de teclear-. Y mira tú por dónde, entre navegación y navegación he hallado la inspiración necesaria para escribir algo.

He llegado a este post en el que La Desgraciá da consejos para hacer un particular kit lésbico de folleteo urgente. Aconseja llevar preservativo. Argumenta, y no sin razón, que, con la dosis suficiente de alcohol, puedes acabar confundida en la noche, ignorando tu instito y concluir la velada retozando con un tío. A mí me ha pasado, lo confieso.

Pero yo pensaba que había lesbianas muy lesbianas que jamás podrían caer en un 'trampa' de este tipo, no por nada, sino porque ni siquiera tratan con hombres. Todas conocemos esos grupos de bollos de toda la vida que han acabado liadas todas entre sí -como en el 'chart' de Alice, sí- pero que jamás han catado hombre ¿Alguien se imagina a Shane liada con un tío por muy borracha que esté? No, verdad. Pues algo similar me pasa con una colega mía: jamás pensé que se pudiera sentir atraída por un hombre.

[Perdón. Me he tenido que levantar un momento porque la eficiente becaria se ha quedado sin trabajo y tenía que darle más]

Craso error. El hecho es que esta colega ha acabado liada con un tío. No una, sino repetidas veces. Vamos, que la otra tarde llegó con el cuello hecho un cristo del roce de la barba... Aaaahhrrggg...  El único pelo que ha rozado mi barbilla en los últimos años ha sido de pubis de tías, lo confieso, aunque tal y como llevamos últimamente los chochitos, poco pelo hay ya que roce (me incluyo en esta moda).

La  primera vez que se lio con el maromo esta amiga estaba borracha, pero el resto, lo dudo. "¿Tía, pero cómo te has podido liar con un tío? Si yo pensaba que tú pasabas de los tíos". "¡¡¡¡¡Es que soy muuuuuuu puta!!!!!" Pues eso, que para las que seáis muy putas, que está bien eso de llevar un preservativo en el bolso por si los calentones.

[Y aquí acabo. Que esta becaria es una máquina y me pide más trabajo. Vigilaré mi silla, por si las moscas, que a este paso va a empezar a peligrar]

Colaboranding

Supongo que la palabreja no existe, pero mola. El señor García Francés me propuso hace unos días que colaborara con él en su blog, ahora revista, contando historias sobre lesbianas y le dije que sí. Así que por allí ando también, por si alguien se anima a hacer una visita.

martes, agosto 03, 2010

Toalla de matrimonio

Las vacaciones dan para mucho, ¡oh sí! Y hay muchos que en vacaciones se dedican a ligar sin ton ni son y sin echar una miradita previa al personal para detectar cuáles son sus gustos. Ojo, que digo "muchos" y no muchas No sé por qué pero en Caños de Meca (Cádiz) predomina ese especimen de macho ibérico encantado de conocerse y que dispara, en bermudas y plagadito de tatuajes horteras, guiños con intención de ligoteo a diestro y siniestro.

Sí que hay ambiente. Por supuesto que lo hay, aunque el rollo heterosexual gana por goleada, tanto en los chiringos de la playa a la hora de la siesta como durante las noches de marcha. A mí se me acercó uno de esos tipejos mientras tomaba el sol en mi toalla inmensa con tranquilidad en la playa.
   
   - ¿Qué, guapa, toalla para dos?
   - Sí, para mí y para mi novia.

Rápidamente se fue a otra cosa, mariposa.

miércoles, julio 21, 2010

Gatas en el Cabo (y 2)


Si algo mola de esto de internet es la interactividad (vaya palabreja que me acabo de marcar... ejem...). Y todo para decir algo que es obvio: si yo escribo un blog es para que la gente pueda interactuar conmigo, sí, of course. Así que me imbuyo de ese espíritu interactivo y dejo que cale en mí la petición de Martina Play (no sé por qué el nombre de Martina siempre me ha resultado interesante... Ahora que caigo, tal vez sea por la Navratilova) quien me pide que le cuelgue en el blog un cartel de un encuentro de chicas en Las Negras desde el viernes 13 de agosto al lunes 16. 

Lo organiza ella 'by the face' y, quien se apunte, parece que no tiene que pagar un duro, sólo su alojamiento, seguir el programa que ha diseñado y, como dicen los que están enganchados a lo más místico, dejarse fluir. ¡Mola tanto altruismo!

He de confesarlo: me ha tocado en mi punto débil -sí, tengo puntos débiles-, no por lo de las chica -un poquito también-, sino por lo de Las Negras y por el Cabo de Gata, un lugar mágico con una energía muy, pero que muy especial que a buen seguro mi Bette no dudaría en recorrer con su Saab azul descapotable y su Tina sentada en el asiento del copiloto con su rubia melena ondeando al viento.

Eso sí, advierto a Martina Play de que debe tener cuidadín. En su programa se incluye para el día 13 una visita a la plaza del pueblo para participar en su "verbenita particular". Resulta que en esas fechas son las fiestas de Las Negras y de verbenita particular, nada de nada. Aquello es un jolgorio en toda regla pero con alma rancia, orquesta de pueblo e, incluso, concurso de mises.

Yo fui una ingenua y el año pasado piqué: encontré, con muuuuuucha suerte, una habitación en un hotel de Las Negras justo para esos días de agosto. Me planté allí con mi Doña y, mira por donde, nos topamos con unas amigas de esas a la que le pierdes la pista y cuyo reencuentro celebras con efusión y, cómo no, alcohol a espuertas. 

Ellas tenían un piso alquilado justo en frente de la, ejem, "verbenita particular", que resultó ser un infierno en todo regla, sobre todo para ellas, que tenían que esperar a que acabara la música para echarse a dormir. A nuestro hotel llegaba el jolgorio, vaya que si llegaba, pero por fortuna el Climalit hizo bien su trabajo y pudimos dormir algo. Así que aunque no soy de dar consejos, me permito dar uno: quien se anime a ir y vaya a alquilar un piso que se cerciore que no es del bloque que está a cinco metros de la carpa con música que instalan.

Dicho esto, insisto: el Cabo de Gata merece ser conocido. Yo lo he recorrido con mi chica de copiloto y con mi Mini -todavía no gano para comprarme el Saab descapotable- y, lo garantizo, aquello es el paraíso de cualquier lesbiana. Ya lo dije en su momento; las gatitas inundan el cabo, así que aquellas que quieran escucharlas maullar sólo tienen que darse una vuelta por el Sur. Por cierto, ¿sabéis que para hacer bien el amor hay que venir al Sur? ¡Ay, Santa Rafaela Carrá que nos diste estas letras tan socorridas!

martes, junio 29, 2010

Lesbianas poderosas

Ante todo decir que el título de este post es plagiado. Plagiadísimo, vamos. Así se llamaba una entrada de ayer del blog 'Paso revista' de Emilia Landaluce. Ella hace un recorrido por las lesbianas con poder a lo largo de la historia para acabar en Sandra Barneda -la zagala de la foto de la derecha-, esa presentadora de la tele a la que no se le cae el peinado por admitir que está casada con una mujer

A mí, para qué negarlo, el títulillo del post me puso cachonda: ¿A quién no le gustaría ser una lesbiana poderosa? A mí me encantaría. Supongo que, entre otros motivos, por eso mi blog se llama 'Quiero ser como Bette', esa pedazo de mujer con un gran peso en el mundo del arte de Los Ángeles, fuera del armario y casada con una mujer dulce a la par que influyente y que se dedica a hacer películas con el fin de difundir las bondades del lesbianismo.

En España todo es más triste. Aquí apenas hay lesbianas poderosas. No tenemos una Ellen Degeneres que sirva de cara a las lesbianas españolas. ¡Qué pena! Y da más pena cuando se sabe que hay mujeres a las que le gustan las mujeres incluso en la política, pero prefieren andar pertrechadas en los armarios antes de dar la cara, al igual que sucede en la televisión o, incluso, en el mundo de la música.

Pero, para ser ecuánime, me produce especial pasmo que las políticas no sean honestas; no digo que vayan pregonando a los cuatro vientos que son homosexuales, pero sí que si un día de campaña dan un mitin,  se permitan darle un beso en la boca a su mujer al acabar la intervención. Eso es lo que haría un político heterosexual, ¿no? Aquí en Andalucía hay varias consejeras de la Junta de Andalucía que tienen muchos puntos, ¿para qué negarlo?, pero a pesar de ser del PSOE y progresistas no se atreven a dar ese pequeño salto. ¡Con lo que mola una lesbiana poderosa!

Ahora que caigo, lo bueno de The L Word es que muestra a mujeres poderosas que, por añadidura, son lesbianas. ¿Quizás por eso me enganché tanto a la serie? Creo que abro aquí una espita para profundizar en mi autoconocimiento, así que prometo en los siguientes días ahondar en esta reflexión.

Eso sí, y coincidiendo con la celebración del Orgullo, deberíamos dar unos cuantos olés por esas que sí se han decidido a salir, como Mayte Martín, dedicada a algo tan tradicional como cantar flamenco pero a la que no le importa decir de forma abierta que le gustan las tías. Eso es tener ovarios y dar un paso hacia la consecución de ese poder que nosotras mismas nos negamos al no ser honestas.





jueves, junio 24, 2010

Gracias, señor Duran i Lleida

Pues sí: Duran i Lleida nos ha dado una fuente de inspiración para los días anteriores al del orgullo y un motivo más para echarnos a la calle. Gracias, señor diputado, porque por mucho que intente matizar  sus palabras, lo escrito, escrito está. Y en lo que ha escrito en su blog deja claro que está "en contra de represaliar a las personas que intentan controlar su homosexualidad o modificarla".

Ayer lo escuché en la Ser intentando matizar lo que había escrito y, en sus matizaciones, se perdía aún más: argumentaba que al igual que el heterosexual que "decide" ser gay puede echar mano de un psiquiatra, ¿qué de malo hay en qué alguien que se quiere salir de homosexual reciba asistencia psiquiátrica?

Usted confunde los verbos ser y estar. Gay se es. Heterosexual, también se es. Lo que no quita que se pueda ser también bisexual y que, por muy lesbianas que seamos, cuando conocemos a un tío que nos atrae nos apetezca echar un polvo. Ante todo somos seres sexuales y nos pueden atraer hombres, mujeres o ambos. El problema viene es la aceptación propia: la homosexualidad ha estado condenada, se ha visto como algo anti natural, y ahí, a la hora de socializarnos como personas de forma independiente a nuestra orientación sexual, es donde hemos tenido que echar mano de psicólogos.

Todo este debate me trae a la cabeza uno de los últimos capítulos de House: un novio se desploma justo antes de dar el sí quiero a su bella esposa. A medida que capítulo avanza nos enteramos de que era gay y, para intentar huir de la tentación de querer a otro hombre, recurre a psiquiatras que lo atiborran a pastillas y lo fríen a electroshocks. La verdad es que no me acuerdo si la causa de su enfermedad estaba o no relacionada con esta terapia al más puro estilo 'La naranja mecánica', pero sí que me flipó que un argumento tan en desuso en estos días -sí, a veces peco de inocente- pudiera servir para un capítulo de House.

"Por favor, a estas alturas, ¿quién va querer 'curarse la homosexualidad?", pensé cuando vi el capítulo. Se ve que usted, señor Duran i Lleida, tiene claro que aún hay gente que quiere curarse. Lo triste sería que padres con niños gays menores de edad también lo pensaran y que, total, pues ya que hay una clínica en la que eso se cura opten por llevar allí a sus hijos.

P.D. Supongo que ya se habrá leído este reportaje, pero por si no fuera así, se lo enlazo desde aquí.

lunes, junio 21, 2010

Convertirse en lesbiana, un buen comienzo

Los caminos de internet son inescrutables, no cabe duda. Hoy he empezado la mañana navegando en elmundo.es y he acabado en esta frase: "Convertirse en lesbiana, un buen comienzo". Pues sí, convertirse en lesbiana puede ser un buen comienzo. Pero, ¿para qué? Para iniciar la revolución de la mujer.

Leo en este periódico digital que Beatriz Preciado ha publicado un libro sobre cómo Playboy cambió la historia: moldeó la imagen del hombre moderno, de hoy en día. Me pica la curiosidad, 'googleo' a Beatriz Preciado y me encuentro con una entrevista que le hizo Jodorowsky hace tres años cuando publicó su 'Manifiesto contra-sexual': ella sostiene que la mujer desbe masculinizarse, hacerse fuerte para dinamitar la sociedad actual, "empoderarse" -de nuevo sale esa palabreja tan de moda ahora, que la RAE considerara en desuso y que yo no logro hacer mía-.

En este punto pienso que algo de razón lleva: las mujeres fuertes asustan, descolocan al que están enfrente. Tengo una amiga que se dedica a lanzar cosas -discos y martillos, básicamente- y cuenta que cada vez que dice a qué se dedica la respuesta es la misma: "Pues te le pegas una hostia a alguien y lo dejas tieso". ¿Para qué iba ella a querer pegarle una hostia a nadie?. Deduzco que son muchos los que confunden a una mujer fuerte con una mujer violenta. Se sienten descolocados ante una tía que no va tirando de tacón y de escote para hacerse ver.

Yo, he de confesar, que con los tacones tengo una relación de amor-odio: me gusta llevarlos, me siento un pelín más alta y me pone la sensación de podercito que dan. Eso sí, deben ser cómodos y anchos, sería incapaz de llevar esos de tacón fino que calza la compañera que en este momento está llenando su vaso en la máquina de agua. Esos tacones son de 'tac, tac, tac'... Los que yo llevo de 'toc, toc, toc...'. Ella se los pone con vestido, yo con traje de chaqueta. Ella tira de escote para seducir, yo busco respeto.

Entre reflexión y reflexión sigo buscando información sobre Beatriz Preciado. Llego a esta entrevista de El País, en la que veo más personaje que persona: me da la sensación de que se ha creado un personaje para provocar, una impostura que desvirtúa sus ideas. Es una intuición, sólo eso.

Me sigue picando la curiosidad. 'Googleo' a su novia, Virginie Despentes. A ella también la entrevistó El País hace unos cuantos años: "No creo en la femineidad", asegura."Para usted la femineidad es una forma de servilismo, un puterío. Una mujer sumisa es una mujer sin rostro, ¿por dónde empieza la revolución?", le pregunta la periodista. "Convertirse en lesbiana sería un buen comienzo", responde Despentes, quien ha ejercido de prostituta, directora de cine y escritora.

Convertirse. Esta palabra me parece interesante: hace referencia a la capacidad de elección de cada uno, a su posibilidad de evolucionar, de transmutar e ir hacia lo que quiere ser. Recuerdo que hace unos días leí algo sobre una exposición en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Cabello/Carceller que va de lo mismo: de cómo es posible elegir el sexo dentro del que se vive.

Son reflexiones interesantes, estéticas, pero interesantes. A mí -lo confieso- me gusta la imagen frívola de esas lesbianas buenorras de 'The L', no me cabe duda, pero también he de confesar que soy consciente de que mi pensamiento puede estar demasiado encorsetado.Eso sí, el buen comienzo, el de convertirme en lesbiana, ya lo emprendí hace años.

miércoles, mayo 05, 2010

¡Quiero un exorcismo!




Pues sí. La verdad es debe ser divertido tener una tía delante intentando echar fuera el demonio lésbico que llevo dentro y que ha hecho, ¡oh pecado!, que me gusten las mujeres. Lo malo es que la colega que practica estos exorcismos es candidata del partido conservador en las elecciones inglesas, así que ahora debe andar de lo más ocupada echándole males de ojos a sus rivales en las elecciones.

¡Qué pena!, porque esa Philippa -así se llama la menda- echando unas gotitas de agua santa sobre mí y yo, cual niña del exorcista, gritándole "¿Has visto lo que ha hecho la cochina de tu hija?" con la cabeza vuelta tiene que ser un momento de los más estético, de dudosa utilidad, sí, pero señero donde los haya.

Al final del exorcismo, creo que acabaría trasmutándome en Alaska -que cierto parecido tiene con la Niña del Exorcista, ¿para qué negarlo?- y cantándole eso de "a quién le importa lo que yo haga, yo soy así y así seguiré, nunca cambiaaaaaré...".

sábado, abril 10, 2010

Algo serio, para variar

Para variar, cuelgo algo serio. Me han invitado a participar esta tarde en una mesa redonda sobre la visibilidad del colectivo LBT en los medios de comunicación. Me permito colgar aquí la reflexión que he elaborado. ¡Me encantaría escuchar vuestras opiniones, ya sean en contra, a favor o las indiferentes!

Lo relacionado con el colectivo gay y transexual interesa a los medios de comunicación. Echando un vistazo a lo publicado en los últimos meses sobre esta cuestión en ELMUNDO.es, periódico digital más leído en castellano, prácticamente cada día hay una noticia relativa a este colectivo. En general, y si nos olvidamos de los comentarios de los lectores, que hay para todos los gustos y demasiados de dudoso gusto, el periodista se acerca a esta realidad con un gran respeto: la información suele se objetiva, se centra en los hechos y no emite juicios de valor.

En la edición digital de este periódico se informa en los últimos días sobre dos sexagenarias felices casándose en Argentina, una muestra de barbies trans que se abrirá en Alicante después de que su apertura se aplazara por no tener los permisos o un reportaje sobre la positiva repercusión económica que va a tener la aprobación del matrimonio gay en Washington. Todas estas informaciones son asépticas, no hay juicios de valor: se describe qué es lo que hay y punto.

En general, el periodista aborda esta información desde una posición de respeto. De hecho, en lo que se ha dado en denominar como la 'bollosfera' nos encontramos con blogs hechos por nosotras mismas que tratamos el lesbianismo y la bisexualidad con un punto de vista mucho más mordaz e irreverente del que se atrevería a adoptar cualquier medio de comunicación.

Yo, en mis ya más de diez años de profesión, he escrito muy poquito sobre estos temas: me he dedicado a informar de economía y de turismo, pero cuando se aprobó el matrimonio homosexual sí que me hice un reportaje sobre las bodas en Málaga: me puse en contacto con una pareja de chicos que iba a casarse para que contara qué suponía el hecho de poder contraer matrimonio y todo esto. Estuve hablando por teléfono con uno de ellos y continuamente usaba la coletilla "porque vosotros los heterosexuales no podéis imaginar lo que supone", "porque vosotros los heterosexuales no sabéis lo que es"...

Con esta anécdota quiero aludir en que en muchas ocasiones el prejuicio no parte del periodista, sino del propio colectivo. Un periodista serio, riguroso -creo que la mayoría lo somos a pesar de la mala fama que tenemos- se acerca a una realidad con curiosidad, para conocerla y transmitirla, sin un juicio de valor formado. Si es una noticia, nuestra obligación es ser objetivos y, creo, que la mayoría intentamos serlo: nosotros somos, ante todo, transmisores de una realidad.

Sí que, a lo largo de mi vida profesional, he asistido con estupor a una excepción: el asesinato de Rocío Wanninkhof y la condena mediática realizada a Dolores Vázquez, en la que pesó su condición de lesbiana. Para los medios aquella historia fue la historia perfecta, con el final que tenía que ser: lesbiana ruda mata en un arrebato a la hija de la que fue su pareja durante más de una década. Ahí los medios nos equivocamos olvidándonos de que el presunto tiene que ir delante del culpable y, creo, influimos al jurado popular que juzgó el caso para que declarara culpable a Dolores Vázquez.

No sé, en casos como éste, y quizás sea una cuestión sobre la que deberíamos reflexionar los medios de comunicación, si el tratamiento frívolo que de noticias como ésta hacen los programas de televisión más sensacionalistas acaba contaminando a la denominada "prensa de referencia", que debería ser objetiva.

Lo que sí tengo claro es que para evitar los clichés que en la sociedad hay de las lesbianas, bisexuales y transexuales es necesario que haya elementos de referencia en los medios de comunicación.

En las series aparecen lesbianas, competentes, profesionales como en Hospital Central. La actriz Ana Paquin aparece en un vídeo diciendo que es bisexual. La fotógrafa Annie Leibovitz pide que a ella Susan Sontang las llamen amantes. En Houston eligen a una alcaldesa sabiendo que es lesbiana y sale en las fotografías junto a su pareja celebrando su victoria electoral. Todo esto sucede en Estados Unidos, un país puritano donde los haya. ¿Dónde están las políticas lesbianas españolas? Haberlas, las ahí, todas lo sabemos. ¿Dónde están las deportistas, las cantantes, las actrices, las fotógrafas, las presentadoras, las periodistas?

Es importante que en los medios aparezcan referentes que den una visión normalizada del colectivo. No digo que salgan a patadas del armario, sino a que su sexualidad forme parte de lo cotidiano. Me refiero, por ejemplo, a que una política se atreva a llevar a su pareja a un mitin y darle un beso después de la intervención: vamos, que se atreva a hacer lo mismo que haría cualquier político heterosexual. Creo que eso sería un gran paso en la normalización y un gran avance en la visibilidad del colectivo.

miércoles, marzo 24, 2010

Final hetero, final feliz



Acabo de ver que mi blog ha superado las 10.000 visitas, así que me ha dado un subidón del quince y, aunque estoy en el trabajo, me he lanzado de tapadillo como una posesa a actualizarlo: "mis lectoras se merecen un post nuevo", he pensado cual escritor mesiánico. Así que aquí estoy, encomendada a la tarea de escribir algo nuevo y sin saber sobre qué hacerlo...

[...]

Tras un rato de navegación encuentro la inspiración: Leo en la web cinelgbt.com que Malasia va a permitir por fin que haya personajes homosexuales en las películas que allí se hacen, eso sí, siempre que acaben en "fimal feliz", es decir, siempre que se transformen en heterosexuales.

Por mucho que nos impresione, ese horror de la transformación del homosexual en heterosexual es algo a lo que ya hemos asistido, y repetidas veces. ¿Nadie se acuerda cuando a mi admirada Tina Kennard le da por irse a vivir con un aburrido tipejo que se corta las uñas de los pies enmedio del salón de la casa? Creo que todo ese horror sucede en la tercera temporada de The L Word, la que, he de confesar, he rehusado una y otra vez volver a ver porque no soy partidaria de escenas como ésta, que pueden herir la sensibilidad de las 'lesbiespectadoras'.

También es cierto que esa transformación, reversible por cierto, se produce después de tirarse a todo el bollerío de Los Ángeles  mientras estaba preñada. Después, vaya por Dios, le dio por ir de 'straight', pero duró poco.

Permanente sí ha sido una transformación, ésta en la vida real, o al menos en la mediática, porque de ella sólo sabemos a través de los medios de comunicación: hablo aquí de la macizorra Angelina Jolie, quien cambió sus escarceos con tipas que a buen seguro estaban buenísimas por una relación con el soso Brad Pitt y por el pastoreo de un rebaño de niños a los que llevan cual ovejas de un país a otro. Aunque lo cierto es que están a un tris de separarse, así que de final heterosexual, nada de nada. Seguro que acaba con una tipa que la entienda y a la que ella entienda. Que tomen los malayos nota: el final feliz no es siempre el heterosexual.
  

viernes, marzo 12, 2010

La 'lesbianada' del traje chaqueta


Me pregunto por qué en toda boda entre lesbianas que se precie una de las dos cónyuges tiene que llevar traje de chaqueta. La interrogante en sí ha surgido tras ver la foto que pongo ahí arriba, y que corresponde al primer enlace gay en Washington. En esta foto, como se puede ver, no es una la que lleva traje de chaqueta, ¡¡¡sino que son las dos!!!.

Tras ver esta imagen he tirado de mi memoria y, mira por dónde, incluso la única boda -que al final fue una no boda- que hay en 'The L Word' perpetúa este tópico: si no recuerdo mal Shane iba pertrechada con un estiloso esmoquin, a lo Carme Chacón, cuando dejó a su novia plantada en al altar.

Ahora me asalta una duda: ¿Esta tendencia en el vestir se debe a que en toda pareja de lesbianas hay una que lleva los pantalones? o ¿simplemente es que algunas nos vemos más favorecidas con el dichoso trajecito que con un remilgado vestido de tarta de bodas? Quizás sea un acto más de rebeldía ante el estereotipo de mujer dominante, como el de Carme Chacón en la Pascua Militar.

En todo esto estoy cayendo mientras escribo, lo confieso. Antes de empezar este post veía lo de la boda con traje chaqueta como una 'lesbianada' -permitidme la expresión-, pero igual tiene un sentido. Yo, la verdad, creo que si me pusiera un vestidito de esos blancos para casarme dejaría de ser yo. Y tampoco es plan, cuando te casas -¡pánico me da sólo pensarlo!- tienes que dejar una parte de ti, pero tampoco es plan de convertirte en la Barbie Bodas.

Estoy escribiendo esto y me estoy acordando de uno de los episodios más traumáticos de mi infancia: mi comunión. Mi madre me compró el vestido con muuuuucha antelación, y cuando fui a probármelo la semana antes de que me dieran la hostia de rigor aquell me quedaba pequeño. Así que me tuve que tirar una semana entera a régimen. El vestido entró a duras penas y tras acabar el primer plato del convite estaba a punto de reventar y tuve que cambiarme.

Conclusión: si alguna vez me caso, creo que seré de las que lo haga con traje chaquetas. Mi novia es más estilosa que yo llevando vestiditos y, para qué negarlo, a mí el traje me da cierto aire de... No sé como decirlo... Sí, cierto aire de autoridad, como a mi admirada Bette y como a la ministra Chacón.

miércoles, febrero 03, 2010

De peluquera a cirujana de trasplantes


¡Cuánto han progresado las chicas de The L Word al acabar la serie! Si Carmen pasó de ser la novia de la tía guaperas a eficiente policía anti crimen con compañero dotado de poderes extrasensoriales en 'Life' y a Dana se la cargaron para que pudiera ejercer de fiscal con mala baba en no recuerdo qué otra serie policíaca, ahora le ha tocado a turno a vuestra deseada Shane. Digo vuestra deseada porque a decir verdad a mí nunca me ha puesto ni ná de ná. La veo más bien soseras, con un cierto aura mística pero nada que ver con mi Bette.

 

Eso sí, progresar ha progresado mucho más que Bette al concluir la serie: la que fuera directora del Centro de Arte Contemporáneo de Los Ángeles se ha quedado en simple abogada en 'Lie to me' y su protagonismo se limita al de ser la mujer de Carl Lightman, ese supersicólogo que sabe si alguien miente o no simplemente mirando la jeta que pone, aunque dudo que con lo expresiva que es Bette pueda sonsacarle algo sólo mirándola.

A decir verdad, lo de Shane ha sido un auténtico pelotazo: de peluquera en The L Word ha pasado a ser cirujana de trasplantes -¡¡¡toma ya!!!- en 'Three rivers', una serie entre el folclorismo ye ye de 'Anatomía de Grey' y el realismo de CSI, sólo que en lugar aplicar ese realismo a golpe de videoclips a las escenas con las pruebas forenses lo muestra con los trasplantes de corazón, de hígado, de pulmones y de todo lo que se pueda trasplantar. Por supuesto, los súper doctores de esta serie cuentan con todas las tecnologías a su disposición y creo que incluso en el baño tienen pantallas tactiles -de esas que se pasa la mano y cambia- para comprobar las constantes vitales de sus pacientes.

El papel de Shane, bueno, Katherine Moenning, es más bien soseras: es una joven cirujana, amable y comprensiva con sus pacientes pero resentida con su padre. Sí, ya sé que así explicado es bastante parecido al que tenía en The L Word, porque Shane era comprensiva con sus clientas y estaba resentida con su padre, sobre todo después de que éste se gastara en putas el dinero para el regalo de bodas de su hija que le dio la pija de Helena Peabody.

Pero sí que hay una diferencia muy importante entre ambos personajes: en 'Three rivers' Katherine no se tira a nadie, ya sea hombre o mujer. Aparece como una ameba, asexuada, aunque mi novia y yo llevamos esperando desde el primer capítulo -a lo tonto ya nos hemos cargado cinco o seis- que se meta en la cama con cualquier paciente buenorra.

Me parece a mí que va a acabar la serie y no va a haber manera de que eso pase. Además, 'Three rivers' es taaaaaann buena ya que han anunciado que no habrá segunda temporada, lo que supone un pequeño paso atrás para la Moenning pero un gran favor para sus fans.

lunes, diciembre 14, 2009

Houston, houston, tenemos una alcaldesa lesbiana


Pues sí: ayer nos despachamos con esa noticia. En Estados Unidos, meca del puritanismo, habrá una alcaldesa abiertamente lesbiana, eso sí, echada del armario un poco a patadas porque su rival quería desacreditarla atacando su identidad sexual... ¡Toma castaña!

Así que el tipejo candidato rival, un tal Locke que contaba con el apoyo de los sindicatos, de los latinos y de los negros, ha perdido y ha tenido que tragarse la foto de ella con su pareja celebrando la victoria, esa misma foto con la que muchos nos hemos desayunado aquí en España y que ha hecho que el café se digiera hoy mejor.

Dicho esto quiero romper una lanza en favor de mi pueblo, porque durante muchos años ha estado mucho más adelantado que Houston: nosotros hemos tenido un alcalde abiertamente homosexual desde los años del franquismo. No es que el alcalde sea santo de mi devoción, porque era -ya no es alcalde, afortunamente- un tío populista, que se alineó con Jesús Gil durante la época del urbanismo más feroz en Marbella: ambos dieron mítines juntos al ritmo de 'It's the final countdown' de Europe y ambos llenaron de hormigón sus respectivos municipios.

La Costa del Sol es así, ¡oh yeah!, y, aunque nuestro alcalde jamás dijo abiertamente en un mitin o similar que era gay, su condición sexual era un secreto a voces en el pueblo. Secreto a voces hasta que, en 1989, cuando por añadidura era senador de la entonces AP, lo pillaron en un yate en aguas de Gibraltar rodeado de jovencitos y con cocaína suficiente para tumbar a varios elefantes. Aquello salió en todas las televisiones de la época, llenó páginas de periódicos. Aquel senador pasó por un calabozo gibraltareño, se fue de AP y fundó su propio partido.

Después de todo aquello, aunque pueda parecer increíble, volvió a salir elegido alcalde, cargo que ocupó hasta las últimas elecciones municipales, cuando el urbanismo salvaje que había practicado acabó fagocitándolo. Dicho esto me queda una duda, ¿mi pueblo qué es: un ejemplo de tolerancia o un símbolo de la España profunda que no muerde la mano del señorito que le da de comer a pesar de que se dedique a esquilmar el suelo que es riqueza de todos?

lunes, octubre 12, 2009

Mola ser ejemplo

Yo flipo con los colegas que critican todo lo que hace Zapatero. No es que la subida de impuestos que me va a tocar de lleno por ser eso que los periódicos denominan "clase media" me haya caído lo que se dice bien, pero en general veo más aceptable lo que hace ZP que lo que hizo Aznar, sobre todo con las políticas sociales.


En el paquete ese de las políticas sociales va incluido, cómo no, la legalización del matrimonio entre homosexuales. Para mí es un orgullazo que en Estados Unidos pongan como ejemplo a España de país evolucionado porque aquí sí que nos podemos casar dos personas del mismo sexo, hacer la declaración conjunta y tener los mismos derechos que cualquier pareja heterosexual. Olé.


Toda esta reflexión viene a cuenta de la marcha que ha ha habido en Washington para pedir la igualdad de derechos en Estados Unidos entre homosexuales y heterosexuales. Uno de los líderes hablaba de España como referencia de a lo que debe aspirar Estados Unidos, la misma España que aún es conocida en medio mundo por exportar la palabra machismo. Mola sere referencia en esto.

martes, septiembre 15, 2009

Gay friendly

Me voy de vacaciones a Berlín y, sí, me voy a un hotel 'gay friendly', algo que no sé demasido bien qué significa pero que supongo es lo pertinente si me voy con mi chica. Una vez nos fuimos a un hotel que no era gay friendly en Oporto, ciudad que aparece en la imagen de la izquierda.


Yo, en un arrebato de romanticismo reservé por internet en un moderno hotel de una cadena española el paquete romántico, que incluía cama de matrimonio, botella de champán a la llegada con canastilla de frutas incluido. Y allí nos presentamos las dos. Nada más llegar la recepcionista nos miró de arriba abajo, acto seguido miró su hoja de reservas y después volvió a mirarnos a las dos.


"¿Cama 'do matrisosao'?", preguntó. Las dos asentimos: "Sí, sí una cama para las dos". Se ve que no quedó muy claro porque en la habitación había dos camas y ni rastro de la botella de champán ni de la canastilla de frutas. "Seguro que nos la traen en un ratito".


No sé si lo he dicho, pero yo soy una optimista impenitente y siempre pienso que las cosas van a ir a mejor. Nos fuimos a dar una vuelta y, al regresar al hotel, tampoco estaba la botella de champán ni la dichosa canastilla de frutas.


"Pues seguro que nos la ponen mañana a mediodía". Al día siguiente seguía sin haber rastro del "paquete romántico", así que me dirigí a recepción, en la que estaba la chica del día anterior. Con un castellano "aportuguesado" intenté hacerme entender. La mayoría de los portugueses hablan español, pero creo que aquella chavala no estaba "por entender".


Me costó que se enterara que yo había reservado el paquete romántico -menos mal que me llevé la página con la reserva de internet-. Una vez que captó lo que le quería decir llegó la pregunta: "¿Pero son dos mujeres?". "Pues sí, somos dos mujeres que hemos reservado un paquete romántico y que queremos disfrutar del champán y de la puta canastilla de frutas". A los cinco minutos estaba la botella y el cesto en nuestra habitación.

martes, agosto 18, 2009

El morbo de las tías cachas

Todo tío que se precie piensa que a las lesbianas nos gustan las mismas tías insulsas que a ellos. Sí, esas canijazas tipo modelazo que sólo lucen tetas y candidatas a desarmarse en cualquier momento. Habrá a las que les guste este tipo de tías, no lo niego, pero no es mi caso: a mí me molan las tías cachas, sí, esas que ahora se pasean por la pista del estadio olímpico de Berlín marcando bíceps, exhibiendo abdominales y enseñando tatuaje.

No sé por qué pero las atletas me ponen. También me gustan, of course, las intelectuales tipo Bette Porter luciendo traje de chaqueta, no lo niego, pero una tía lanzando peso tiene, ¿cómo lo diría?, algo de primario, de animal, algo que roza lo radical. Además me divierte que los tíos se sientan asustados ante ese tipo de mujer: me consta que la mayoría en cuanto están delante de una tía con más bíceps que ellos se sienten desarmados.

Por supuesto que hay tías atletas y tías atletas, pero ahí arriba dejo la foto de la campeona del mundo de lanzamiento de peso, Valerie Vili, neozalandesa y con un algo que no sé. Seguiré al acecho durante este campeonato del mundo, a ver si tengo suerte y realizo otro hallazgo similar a Vili. Se admiten sugerencias.

miércoles, junio 24, 2009

"Chapero sí, pero de lujo"


Que la sinceridad vaya por delante: este post, el que voy a escribir a continuación, es un robado. Ha sido escuchado hace un rato en una playa nudista de la Costa del Sol -permitidme que no diga el nombre para no dar excesivas pistas- y ha provocado que me quede bastante alucinada. Y es que a menudo se me olvida que por aquí hay unos personajes que ya los quisiera para sí ese barrio gay súperpijo de Los Ángeles en el que viven todas las protagonistas fabulosas de The L Word. Es cierto que la realidad supera en bastantes ocasiones a la ficción y ésta es uno de ellas. Es una de ellas o yo soy una timorata que se ha caído de un guindo.


Os cuento: mi doña y yo nos hemos ido esta tarde a pasar un rato a la playa, a ver si de una vez se broncea la teta y el culo porque con tanto pádel nuestro moreno es más de albañil que de dos señoras respetables. Como vecino de toalla teníamos a un canijo renegrío que peinaba ya alguna cana y que no dejaba de sobarse el mandingo, también renegrío, of course. Debajo de él había un par de gays finolis -por aquí llamamos finolis a la gente de Despeñaperros para arriba, aproximadamente- recién llegados -lucían un blanco tipo pared encalada- a pasar unos días de vacaciones.


De repente se han puesto a pegar la hebra. Bien. En este punto he de decir que quien hablaba era casi de forma exclusiva el canijo renegrío, quien mientras continuaba sobándose el mandingo -tirón de pellijito para arriba, tirón de pellijto para abajo, reposicionamiento hacia la izquierda- contaba que él en verano gana muy buenas pelas, porque se va a una casa en la que se puede levantar 3.000 ó 4.000 euros en un par de semanas.


Ahí es donde yo he pegado el oído, he de confesarlo, porque hasta ese momento leía con voracidad. Además, no sé por qué, en ese punto es también en el que el sobón ha levantado la voz para que sus vecinos de toalla -y de paso mi doña y yo, que estábamos al lado, además de media playa- se enterarán con claridad de lo que contaba.


Y lo que ha contado es algo sobre alguien, que pesaba cerca de 200 kilos y que, pobrecito, había roto la cama. "Pues eso lo pagas tú, pero que no te dé vergüenza, porque al pobre le daba vergüenza", ha explicado. "Es que el chico es cocinero y claro, con tanto picar entre horas no adelgaza", ha continuado, lamentándose a continuación del complejo que arrastra el chaval, y con sólo 27 años. "¿No me dijo que cerrara los ojos que iba a pasar delante de mí desnudo para ducharse? Yo le dije: yo miro para el techo, pero cerrar los ojos, no los cierro".


En este punto yo estaba ya completamente entregada, el libro guardado en la bolsa y mi menda haciendo como que dormitaba. Y el colega seguía largando. Eso sí: sus vecinos de toallas hacían de vez en cuando algún inciso, del tipo "pues ya ves, tú cuentas todo lo que sabes en un programa de esos de la tele y te sacas un filón". Y el otro asentía con la cabeza mientras seguía mandingo va, mandingo viene. "Ya ves, si yo he estado con el padre de un futbolista del Real Madrid. Pero tres años, ¿eh?, que cada vez que venía a su casa de Marbella me llamaba y yo he comido allí y todo y me ha presentado a su hijo, porque la familia sabe esas cosas pero lo disimula".


"Para esto es muy importante tener un buen coche. Eso sí. Porque si tú te presentas en tu coche nuevo, eso es que da mu buena impresión cuando vas a recoger a alguien al hotel o a algún sitio", ha seguido disertando el colega. "Ya ves, yo empecé en esto en Marbella con 19 años porque tenía una 600 y me quería comprar una 750 y en un fin de semana me levanté las 100.000 pesetas que me hacían falta. Y a mí me gusta, para que te voy a decir que no. Además, que me da igual hacerlo con una tía o irme a Madrid o donde sea. Mientras me paguen el viaje".


"Eso sí, lo importante es ir por lo claro", ha continuado, "porque por ejemplo el otro día, aquí en la playa, le sonreí a un hombre mayor y cuando me iba, me siguió hasta los aparcamientos y me guiñó un ojo. Entonces yo le dije 'si tienes un talón, lo que quieras'. Ah, yo no sabía, me contestó él, pero tengo aquí 30 euros. 'Uy, pues con 30 euros llena el tanque del coche que yo soy un chapero, pero de lujo'.


Dicho esto, se ha mudado a la toalla de sus vecinos como por arte de magia y ha continuado contando sus historietas. Nosotras, nada más salir de la playa, nos hemos topado con el cartel cuya fotografía ilustra el post, aunque, visto lo visto, pocas ganas quedan de circular por la acera de enfrente.

* Gracias a mi Doña, por la fotografía, y por aguantar estoicamente mi enganche a la conversación narrada mientras tomaba el sol.

** Me ha picado la curiosidad y he buscado algo de documentación sobre el asunto.


lunes, junio 15, 2009

¡Oh! ¡Es ella!

Cuando pensaba que todo estaba perdido y que no volvería a ver a mi Bette Porter en la pantalla, un halo de esperanza entró a través de mi televisión: allí estaba ella, enchaquetadita y con la mismita cara que en The L Word. Sí, allí estaba Jennifer Beals, aparecida de sopetón en una serie en la que ni se le esperaba ni, a priori, estaba invitada con el mismito empaque de persona responsable, seria y competente. Eso sí, heterosexual.


Hetoresexual y coladita por el protagonista de 'Lie to me', serie a cuya primera temporada me he enganchado con profusión gracias a ese 'peaso' de personaje que es el doctor Lightman, experto en analizar las microexpresiones faciales y así, de paso, atrapar a los malos malísimos que pululan por las calles de Washington.


Bette Porter -¿o quizás debería decir ya Jennifer Beals?- hace de su ex mujer, quien aún sigue enamorada hasta las trancas de este peculiar personaje que no se parece en nada a la inteligente y pausada Tina Kenard. La separación la causó la afición extrema del doctor Lightman a analizar las microexpresiones del rostro: la pilló en todos los renuncios y al final ello acabó mandándolo al garete. Y eso debe de ser difícil, porque con la 'amplia gama' de expresiones de la Beals, tiene que ser casi imposible saber en qué piensa por su rostro.


Lo cierto es que su presencia en dos capítulos de la primera temporada de esta serie -además, por sorpresa- ha hecho que pueda volver a verla, aunque sea sólo durante unos instantes y perdida ya para siempre para la causa lésbica.

viernes, mayo 29, 2009

Estoy de vuelta

Pues eso: que tras tres meses de silencio ya es hora de volver a aparecer por aquí, digo yo. Pero es que entre cambios estructurales en el trabajo (con nuevo horario y con más responsabilidades) y el descontrol que ello lleva implícito, la vuelta de mi novia a la casa (ha estado más de dos años fuera de gira por Andalucía por motivos laborales) y las obras (sí, somos muy valientes, incluso inconscientes, diría yo) no ha habido manera de hincarle el diente a este, hasta no hace mucho mi blog.


Ahora retomo esa labor autoimpuesta de verter aquí mis ideas, dudas, pensamientos críticos, humorísticos y cualesquiera otras historias que surjan para compartirlas con todas vosotras. Y vosotros, porque supongo que algún lector sí que habrá por ahí perdido.


Y lo primero, pues es lo primero, aunque llegue tarde. Y lo primero no puede ser otra cosa que comentar el final de mi serie preferida, esa de la que soy tan freaky que me he puesto la sintonía como melodía del móvil. Sí: ahora me llame quien me llame suena esa musiquita que tan bien conocéis (conocemos)... This is the way, it's the way that we live... And love... Yes, yes... Todavía nadie me ha preguntado en el curro que qué es esa música y cuál es el motivo que me ha llevado a que cambie mi manida sintonía de La pantera rosa por esa melodia. Ya llegará el día...


Mientras tanto, sí que puedo asegurar que la última temporada de The L Word ha hecho que sea un poco menos fan de la serie. ¿Pero cómo han podido dejarlo todo tan abierto, por mucho spin off que vayan a hacer o por mucha peli que quieran vender? Tremenda indecencia y tomadura de pelo para nosotras, grandes seguidoras, que nos hemos cargado la friolera de seis temporadas siguiendo las aventuras de toda la pandilla.


Lo que sí ha sido un gran acierto, debo decir, ha sido cargarse a Jenny... ¡Bien! Si no encuentran a la asesina, yo me ofrezco de voluntaria... Y eso sí: para la eternidad lésbica quedará una frase: "Eres más mala que Jenny Schecter".

viernes, marzo 13, 2009

Asesinada y violada por lesbiana

Desde hace unos días tenía la firme intención de hoy actualizar el blog. Después de estar un mes volcada en el trabajo era buen momento para relajarme siendo irónica y perversa. Mi idea era escribir algo divertido, en la línea de lo que suelo hacer en estas páginas, pero esta mañana me he topado con esta noticia en elmundo.es: 'Eudy Simelane: violada y asesinada por lesbiana'.

Las que hagáis click hoy ahí os daréis cuenta de que es la noticia más leída de la jornada en ese digital. ¿Morbo? ¿Interés? ¿Está bien titulada? Supongo que es un cóctel de todo eso. Ha sucedido en Sudáfrica y por lo visto es algo habitual que a las lesbianas las violen como correctivo. Los hombres que las violan piensan que así cambiarán de idea y se volverán heterosexuales.

En la noticia de elmundo.es no hacen, sin embargo, ninguna alusión a la raza de la asesinada hasta el décimo párrafo. Sudáfrica es sinónimo de 'apartheid', pero en el texto que han colgado en la web -una traducción de una información de The Guardian, creo- eluden hablar de razas. Sí que cuentan que Eudy Simelane era una brillante y querida futbolista, pero no dicen de manera específica que era negra hasta casi el final de la noticia, en la que también cuentan que en el caso de Simelanes es por el primero que un hombre ha sido encarcelado. Lo que no dicen en ningún momento en esa información es la raza del hombre.