miércoles, julio 21, 2010

Gatas en el Cabo (y 2)


Si algo mola de esto de internet es la interactividad (vaya palabreja que me acabo de marcar... ejem...). Y todo para decir algo que es obvio: si yo escribo un blog es para que la gente pueda interactuar conmigo, sí, of course. Así que me imbuyo de ese espíritu interactivo y dejo que cale en mí la petición de Martina Play (no sé por qué el nombre de Martina siempre me ha resultado interesante... Ahora que caigo, tal vez sea por la Navratilova) quien me pide que le cuelgue en el blog un cartel de un encuentro de chicas en Las Negras desde el viernes 13 de agosto al lunes 16. 

Lo organiza ella 'by the face' y, quien se apunte, parece que no tiene que pagar un duro, sólo su alojamiento, seguir el programa que ha diseñado y, como dicen los que están enganchados a lo más místico, dejarse fluir. ¡Mola tanto altruismo!

He de confesarlo: me ha tocado en mi punto débil -sí, tengo puntos débiles-, no por lo de las chica -un poquito también-, sino por lo de Las Negras y por el Cabo de Gata, un lugar mágico con una energía muy, pero que muy especial que a buen seguro mi Bette no dudaría en recorrer con su Saab azul descapotable y su Tina sentada en el asiento del copiloto con su rubia melena ondeando al viento.

Eso sí, advierto a Martina Play de que debe tener cuidadín. En su programa se incluye para el día 13 una visita a la plaza del pueblo para participar en su "verbenita particular". Resulta que en esas fechas son las fiestas de Las Negras y de verbenita particular, nada de nada. Aquello es un jolgorio en toda regla pero con alma rancia, orquesta de pueblo e, incluso, concurso de mises.

Yo fui una ingenua y el año pasado piqué: encontré, con muuuuuucha suerte, una habitación en un hotel de Las Negras justo para esos días de agosto. Me planté allí con mi Doña y, mira por donde, nos topamos con unas amigas de esas a la que le pierdes la pista y cuyo reencuentro celebras con efusión y, cómo no, alcohol a espuertas. 

Ellas tenían un piso alquilado justo en frente de la, ejem, "verbenita particular", que resultó ser un infierno en todo regla, sobre todo para ellas, que tenían que esperar a que acabara la música para echarse a dormir. A nuestro hotel llegaba el jolgorio, vaya que si llegaba, pero por fortuna el Climalit hizo bien su trabajo y pudimos dormir algo. Así que aunque no soy de dar consejos, me permito dar uno: quien se anime a ir y vaya a alquilar un piso que se cerciore que no es del bloque que está a cinco metros de la carpa con música que instalan.

Dicho esto, insisto: el Cabo de Gata merece ser conocido. Yo lo he recorrido con mi chica de copiloto y con mi Mini -todavía no gano para comprarme el Saab descapotable- y, lo garantizo, aquello es el paraíso de cualquier lesbiana. Ya lo dije en su momento; las gatitas inundan el cabo, así que aquellas que quieran escucharlas maullar sólo tienen que darse una vuelta por el Sur. Por cierto, ¿sabéis que para hacer bien el amor hay que venir al Sur? ¡Ay, Santa Rafaela Carrá que nos diste estas letras tan socorridas!

7 comentarios:

Tantaria dijo...

Habrá que pensarlo, sí...

Lowana dijo...

No es mala idea, ¿verdad?

martinaplay dijo...

La verdad es que da gusto interactuar así, Lowana!!!!
Así que en el 2008 ya estabas conectada con el Paraíso, y fíjate no nos habíamos cruzado, bueno yo te había leído antes buscando a Bette Porter...

La verbenita particular ya ha traído cola, pero siempre es un sitio fácil para intercambiar(se), es una cuestión práctica, insisto.

Y las gatitas, qué peligro de nombre, ya sabes que las hay que arañan y otras que muerden. Pero este año en el Cabo de Gata yo al menos espero encontrarme con panteras.

Lowana dijo...

hummmmm..... Panteras... Pues sí que suena sugerente...

Noe dijo...

jajaja Santa Rafaela!XD. Pues no sabía que existían reuniones así, están bien están bien. Ya dirás qué tal fue la cosa a quienes se apuntaron

Saludos!^^

Lowana dijo...

Yo no podré ir, así que quien acuda que cuente qué tal la experiencia, please.

Mármara dijo...

Me pilla un poco a desmano, el Cabo de Gata, lugar que conocí en mis tiempos muy mozos, cuando aún no tenía el oído preparado para oír maullidos, y me requetefascinó y al que volvería sin dudarlo. de Dhecho he vuelto más veces y siempre he sentido la misma sensación.
Lástima que el Cabu Peñes y el de Gata se hayan empeñado en ocupar lugares tan distantes, en el mapa.
Espero crónica del evento.