Mostrando entradas con la etiqueta Series de televisión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Series de televisión. Mostrar todas las entradas

miércoles, febrero 09, 2011

Más chula que un ocho (sexual)



Advierto antes de empezar a escribir: este post supone mi segunda salida del armario. La primera fue cuando salí y le dije al mundo que me gustaban las tías. Y esta segunda es porque os voy a hablar a todas de algo que me apasiona aún más que 'The L Word' y Bette: una cosa que se llama eneagrama y que es un sistema de identificación de tipos de personalidad: la teoría es que hay nueve tipos de personalidad y cada uno somos uno de estos nueve tipos. Nuestro eneatipo sería, por decirlo de una manera que se entienda, la forma en la que nos presentamos al mundo para sentirnos queridos.

La tentación me la ha puesto por delante Mármara quien me retaba hace unos días a ver 'Lip service', serie británico al estilo 'The LWord' que se desarrolla en Glasgow, porque me iba quedar prendada de su protagonista Frankie, quien es para Mármara "un retrato fidedigno de los que han sido los grandes, y pequeños, amores de mi vida", según cuenta ella misma en su blog.

Pues bien: yo le diría a Mármara que tuviera mucho cuidadito, porque la tal Frankie es más chula que un ocho... sexual... Vale: ya sé que todo estoy suena a chino para la que no habéis oído nada de eneagrama, pero la leyenda dice que los guionistas usan el eneagrama para crear sus personajes y, después de ver el primer capítulo de 'Lip service', no me cabe la menor duda de que la mente perversa que creó a Frankie usó este sistema para diseñar el personaje.

Frankie es un eneatipo ocho de libro. Tan, tan de libro que lleva tatuado en japonés la palabra lujuria en la muñeca derecja. Me explico: cada número del eneagrama tiene una pasión asociada. La del uno es la ira; la del dos, el orgullo.. Y así hasta llegar al ocho que, ¡oh casualidad!, tiene como pasión la lujuria. Pero cuidadadito, no es sólo una lujuria sexual, si no es más bien una lujuria por comerse el mundo, por experimentarlo todo, por vivir con intensidad. De ahí que haya muchos ochos alcohólicos, drogatas, adictos al sexo...

El ocho es el chico malo -y también la chica mala, of course- del eneagrama, como bien cuenta Pobreniñopijo. Son excesivos en todo: llenan su vacío vital con el exceso. Es la manera que tienen de sentirse vivos. No le van las normas ni la queja ni la debilidad: se suelen mofar del débil porque, aunque ellos no se dan cuenta, les hace contactar con su vulnerabilidad, algo que les horroriza. Pasan de las normas -sólo hay que ver la escena de Frankie fumando en un sitio en el que pone que está prohibido fumar- y se ven a sí mismos como autosuficientes; sienten que no dependen de nadie y tienen la ilusión de que solos pueden obtener cualquier cosa que se propongan. De hecho, el ocho es el fuerte del eneagrama y las pocas mujeres que hay de este eneatipo suelen ser masculinas. Sí, como Frankie.

Dentro de cada eneatipo hay tres subtipos: el conservación, el social y el sexual. Frankie sería un ocho sexual: rebelde, magnética y que rezuma sexualidad por todo su cuerpo. Pero, ¡ay!, pobres presas que caigáis entre sus garras: tras esa sexualidad a flor de piel se esconde una oscura necesidad de poseer a su presa mediante un sexo duro, agresivo y despojado de cualquier afectividad. Vuelve a mi cabeza una escena de este primer episodio de 'Lip service' en la que Frankie se folla, tras ser rechazada por su amor de toda la vida, delante de un cadáver a la empleada de una funeraria. En esa follada va implícita la venganza tras haber sido rechazada: tú me rechazas, pues yo me vengo con un sexo frío follando con otra...

Mármara, ¿te sigue gustando tanto? A que ya no... Bueno, si aún sientes magnetismo por ella decirte que los grandes mafiosos de la historia, Al Capone y el soberbio personaje de Tony Soprano, en Los Soprano, sin ir más lejos, son ochos de libro, pero éstos del subtipo conservación. Gente peligrosa, mala y sin escrúpulos que va por la vida ajustando cuentas, imponiendo su ley y dejando cadáveres en el camino.

A pesar de que son así de chulos, sólo son niños heridos que, en su infancia, aprendieron que tenían que ir de fuertes por la vida y que todo lo relacionado con los sentimientos tenían que ocultarlo para poder sobrevivir. Pueden ser niños víctimas de malos tratos que desde muy pronto tuvieron que ser fuertes para sobrevivir o  bien niños que jamás han tenido límites y que se creen con derecho a poseerlo todo y hacerlo todo. Suelen ser leales, especialmente los sociales, y si hay algo que no toleran es la traición.

Entre los ocho sexuales hay uno que conocemos bien todas las seguidoras de 'The L Word': Marina Ferrer. Pobreniñopijo la sitúa ahí, aunque yo he de decir que tengo mis dudas de que sea un ocho, porque no veo a este eneatipo intentando suicidarse y menos por el amor de un odioso cuatro sexual. Sí, Jenny es un cuatro sexual, pero creo que aquí me estoy desviando del objetivo del post. De lo que no me cabe la menor duda es que esa gran Bette es un pedazo de tres sexual, glamouroso, con estilo, supereficiente, inteligentísimo y que merecería, con los ojos cerrados, mi amor.

Frankie, como mucho, merece la pena para tener un rollete, pero cuidado, Mármara, yo que tú no me acercaría demasiado a chicas como ella, que pueden ser muy, muy peligrosas. Te lo digo por experiencia. Pero eso ya lo cuento en otro post.





miércoles, febrero 03, 2010

De peluquera a cirujana de trasplantes


¡Cuánto han progresado las chicas de The L Word al acabar la serie! Si Carmen pasó de ser la novia de la tía guaperas a eficiente policía anti crimen con compañero dotado de poderes extrasensoriales en 'Life' y a Dana se la cargaron para que pudiera ejercer de fiscal con mala baba en no recuerdo qué otra serie policíaca, ahora le ha tocado a turno a vuestra deseada Shane. Digo vuestra deseada porque a decir verdad a mí nunca me ha puesto ni ná de ná. La veo más bien soseras, con un cierto aura mística pero nada que ver con mi Bette.

 

Eso sí, progresar ha progresado mucho más que Bette al concluir la serie: la que fuera directora del Centro de Arte Contemporáneo de Los Ángeles se ha quedado en simple abogada en 'Lie to me' y su protagonismo se limita al de ser la mujer de Carl Lightman, ese supersicólogo que sabe si alguien miente o no simplemente mirando la jeta que pone, aunque dudo que con lo expresiva que es Bette pueda sonsacarle algo sólo mirándola.

A decir verdad, lo de Shane ha sido un auténtico pelotazo: de peluquera en The L Word ha pasado a ser cirujana de trasplantes -¡¡¡toma ya!!!- en 'Three rivers', una serie entre el folclorismo ye ye de 'Anatomía de Grey' y el realismo de CSI, sólo que en lugar aplicar ese realismo a golpe de videoclips a las escenas con las pruebas forenses lo muestra con los trasplantes de corazón, de hígado, de pulmones y de todo lo que se pueda trasplantar. Por supuesto, los súper doctores de esta serie cuentan con todas las tecnologías a su disposición y creo que incluso en el baño tienen pantallas tactiles -de esas que se pasa la mano y cambia- para comprobar las constantes vitales de sus pacientes.

El papel de Shane, bueno, Katherine Moenning, es más bien soseras: es una joven cirujana, amable y comprensiva con sus pacientes pero resentida con su padre. Sí, ya sé que así explicado es bastante parecido al que tenía en The L Word, porque Shane era comprensiva con sus clientas y estaba resentida con su padre, sobre todo después de que éste se gastara en putas el dinero para el regalo de bodas de su hija que le dio la pija de Helena Peabody.

Pero sí que hay una diferencia muy importante entre ambos personajes: en 'Three rivers' Katherine no se tira a nadie, ya sea hombre o mujer. Aparece como una ameba, asexuada, aunque mi novia y yo llevamos esperando desde el primer capítulo -a lo tonto ya nos hemos cargado cinco o seis- que se meta en la cama con cualquier paciente buenorra.

Me parece a mí que va a acabar la serie y no va a haber manera de que eso pase. Además, 'Three rivers' es taaaaaann buena ya que han anunciado que no habrá segunda temporada, lo que supone un pequeño paso atrás para la Moenning pero un gran favor para sus fans.

martes, diciembre 09, 2008

La RAI censura, Tele5 no enseña










Sólo había una serie con personajes lésbicos a la que no me había enganchado hasta ahora: Hospital Central. Pero lo inevitable ha sucedido. Ya puedo decir de forma oficial que soy una "hospitaladicta" pendiente los miércoles por la noche a Tele5. Y todo ha sucedido tras un intenso visionado a través del youtube de lo acontecido durante todos estos años de emisión entre Maca y Esther (por cierto, ¿no véis a ésta pareja ciertas similitudes con la de Bette y Tina?, una fuerte, otra dependiente; una mona, otra no tanto; una workadicta, la otra no; una jefa, la otra también pero menos...).

Después de tragarme de un soplo todo estos años de relación, al principio dulce pero con el tiempo tormentosa, además del plus de los cuernos de Maca con Vero, he llegado a una conclusión: estas lesbianas de Hospital Central son asexuales, como las amebas. Se dan besitos, sí muchos, pero punto. Vamos, que tienen que llevar un calentón de a mil, porque jamás las he visto pegándose un revolcón, tocándose el culo o ni tan siquiera empezando a desnudarse para tener relaciones sexuales. Y quien tenga constancia de lo contrario, que sea valiente y ponga aquí el capítulo en el que puede verse esa escena. ¿Habrá visto alguna vez Maca a Esther como Dios la trajo al mundo? ¿Dormirían en la misma cama cuando vivían juntas?

Supongo que los guionistas no acaban de atreverse a introducir una escena explícita de sexo entre dos mujeres en hora de máxima audiencia. Un accidente de avión sí, claro, con los cuerpecillos calcinados por ahí esparcidos, pero dos mujeres en pelotas -¡qué digo!, ni siquiera haría falta que fuera en pelotas, con que salieran en top less ya sería suficiente- es indecente. Y todo ello, he de decir, con el respeto que me causa que fueran capaces de casar a dos tías en la tele nada más aprobarse el matrimonio homosexual y que tengan tres personajes lésbiscos en el reparto, pero molaría un poquito más de voltaje, ¿no? Y sino que vean un capítulo de The L Word o el quinto de esta temporada de House, por ejemplo, para coger ideas.

Toda esta reflexión lleva algún tiempo rondando por mi cabeza, para ser más exacta desde hace un mes y pico, cuando me enganché a esta serie. Pero lo que ha hecho que me decida a dejarla aquí plasmada ha sido esta noticia: el segundo canal de la televisión pública italiana, la RAI2, ha emitido una versión edulcorada de Brokeback Mountain, sin besos, ni caricias, ni una escena que dejara entrever la homosexualidad de los dos vaqueros macizorros y machotes.

Supongo que esto es una "berlusconada" más -con tanta mala leche cómo no se le va a caer el pelo y no le van a salir arrugas. Ni todo el bótox del mundo puede corregir ese rictus agrio-. "Lo que no se ve no existe, así que si yo me puedo maquillar para estar mono, pues cortamos las escenas que no son monas", habrá pensado ese tipejo. Así que la RAI censura, corta sin piedad una película que es una obra de arte, así, tan ricamente.

Lo de Tele5 es menos grave, sí, sin lugar a dudas. Además en su descargo hay que decir que creo que Hospital Central tampoco se prodiga en escenas de sexo entre heterosexuales -si me equivoco que alguien me corrija, por favor-. Pero lo cierto es que se le agradecería que enseñara un pelín más, porque hay a mujeres que nos mola eso de acostarnos con mujeres y que lo disfrutamos muy, pero que muy mucho.


* Por cierto, a quien le guste Hospital Central, que le eche un vistazo a este blog y a su explicación sobre el gafe de ciertos personajes. Sin desperdicio.