lunes, mayo 19, 2008

Formas que las demás tienen de llamar a tu novia

La buena aceptación del post anterior me ha hecho estar alerta y he detectado que no sólo somos un poco enrevesadas para hablar de nuestras novias, sino también para referirnos a las novias de las demás. Sin ir más lejos hoy, mientras estaba en el trabajo, me ha llamado una conocida que intentaba montar un partido de pádel.

- No, no puedo jugar, estoy trabajando -mi respuesta-.

- ¿Y tu doña puede?

- No, mi "doña" -aquí ya sí, con cierta sorna-, tampoco.

- Bueno, pues dale un beso a tu doña de mi parte.

- Vale, yo soy lo doy -mi contestación, en la que por cierto obvié que cuando a"mi doña" le dijera cómo la habían llamado, le iba a dar algo-.

miércoles, mayo 14, 2008

Formas de decir que tienes novia sin decirlo

Sí, lo sé, decir "mi novia" no tiene por qué convertirse en algo traumático. A mí, lo confieso, me cuesta, y suelo buscar circunloquios para referirme a mi amor ante personas que ignoran que comparto mi vida con una mujer, con su consiguiente cabreo, por cierto.

Sin embargo creo que esta práctica no es sólo mía. Durante las últimas semanas me he dado cuenta de que no soy ni mucho menos la única -aquí es donde mi amor debería tomar nota- a la que le cuesta decir abiertamente y a bocajarro "mi novia" tal o "mi novia" cual. El otro día me pasó con una de las monitoras buenorras del gimnasio -la del spinning de nuevo, ¡oh year!-. Me la crucé con cara de cansada, nos pusimos a charlar y yo le dije que también estaba para el desguace porque había estado todo el fin de semana por ahí de juerga con mi pareja... Sí, mi pareja, ahí estaba de rondón el maldito circunloquio: "mi pareja"...

Alguien dijo una vez que su subsconciente era más inteligente que él y no sé si eso es lo que puede pasarme a mí en ocasiones como ésta. La monitora, es claro y patente, entiende, y si no entiende pues me va al pairo, ¿qué mierda hago hablando de "mi pareja" como cualquier cuarentón progue? ¡Mi novia! ¡Mi novia! No es tan difícil, ¿verdad?

En mi descargo he de agumentar que no soy la única. ¡Bien! Como decía al principio estas últimas semanas he podido comprobar que detrás de muchas lesbianas hay un circunloquio con el que denominar a su novia:
  • El mejor lo he escuchado hoy y venía de una colega que sólo conozco de vista y un ámbito totalmente heterosexual. Ella sabía que yo entendía y yo lo sospechaba de ella. Ha llegado con un pelín de retraso. Una de las allí presentes le ha preguntado si es que se había levantado tarde y ella ha explicado que no, que se ha levantado pronto y que incluso le ha dado tiempo a sacar a su perro y a ordenar la casa, porque esta tarde llegaba "la susodicha*" (sic.) y quería que todo estuviera listo y preparado. Entonces yo, con toda mi inocencia, he preguntado: "¿La qué?" Ya no lo ha quedado escapatoria: "Mi novia, mi novia", ha respondido.
  • Éste lo escuché hace unos días en una situación muy parecida a la anterior. Calcada, se podría decir. Al igual que en el caso anterior esta colega estaba explicando que ese día se había levantado tempranísimo, sobre las seis de la mañana, vamos, porque su "chiqui"-creo que la denominó así, porque justo al decirlo bajó considerablemente el tono de voz- tenía que madrugar y le había querido preparar el desayuno. De nuevo -prometo que no la escuché bien- se produjo la pregunta: "¿Tu qué?" "Pues mi niña, es que me cuesta decirlo".
  • Pero de todos, el más circunloquio es éste: "una amiga que me espera en su casa", dicho sobre la una de la madrugada, claro. Ahí la pregunta estaba clara: "Supongo que no te espera sólo para echar un rato de charla".
P.D. Me encantaría que toda la que conociera más maneras de llamar a la novia sin decirlo de forma clara las dejara apuntadas por ahí, a ver si de una vez somos capaces de llamar a las cosas por su nombre. Yo, lo intentaré con vehemencia. Otra cosa es que mi madre sea capaz de llamar nuera a mi amor... Perdón, mi novia.

* FE DE ERRATAS: Aquí tengo que hacer una aclaración. Cuando escribí este post le di una gran patada al diccionario. En lugar de hablar de "la susodicha", como debería haber hecho y ahora (30/05/08 a la una de la madrugada) he hecho, hablé de "la sudodicha", lo que sin lugar a dudas está mal. Rectificar es de sabios, así que no he dudado en piratear mi propio blog y ponerlo de la manera correcta. Gracias a la susodicha porque fue precisamente ella la que se dio cuenta de que estaba mal escrito, de modo que ahora mi blog vuelve a estar 'casi inmaculado', digo casi porque seguro que alguna errata se queda por ahí. Menos mal que en internet no se estila lo del papel impreso, porque ahí sí que es imposible dar marcha atrás, ser sabio y rectificar.

viernes, mayo 09, 2008

Bolleras boyeras

Este post es una continuación del anterior, el de la cofradía del bolllo. Y responde a otro hallazgo: efectivamente, lo de María del Monte e Isabel Pantoja no es un caso aislado, hay multitud de bolleras boyeras.

Para aquellos que piensen que soy una de esas jóvenes en las que la LOGSE ha hecho estragos, me explico un poco más: en el Rocío hay multitud de bolleras (Definición de la Real Academia Española: " f. despect. vulg. lesbiana") y de boyeras (Def. RAE: Mujer que guarda bueyes o los conduce). Vamos, que me vengo a referir a que eso del Rocío está plagado de "entendidas" en la materia" que van en esas carretas tiradas por bueyes para disfrutar "a la sombra de los pinos".

Este hallazgo -he de confesarlo- no lo he hecho yo, si no mi novia que, por razones que no vienen al caso, ha estado hoy en el paso del Guadalquivir de las hermandades que van al Rocío. Ha ido obligada, lo prometo, y por estrictas razones de trabajo. Aunque ha flipado.

- ¿Te acuerdas aquello que me contaste sobre la hermandad del bollo? Pues, efectivamente, existe -me ha contado por teléfono-.

- Sí, pero esos no creo que vayan al Rocío -le contesto.

- Esos igual no. Pero seguro que las que están aquí tienen que pertenecer a otra similar...

¡¡¡Qué viva la blanca paloma!!!Publicar entrada

martes, mayo 06, 2008

La cofradía del bollo

Existe. Sé que es difícil de creer, pero existe una cofradía del bollo. He de confesar que jamás se me habría ocurrido pensar que alguien hubiera tenido semejante idea, pero así es. Su hallazgo sucedió como suelen suceder estas cosas: por casualidad.

El otro día estaba escuchando la radio de fondo, no recuerdo qué emisora, y en una de esas rondas de corresponsales tan socorridas una de las periodistas estaba contando cómo en no sé dónde habían montado una escuela para enseñar a los chavales artes relacionadas con la Semana Santa. Entonces el conductor -creo que así se dice en radio a los presentadores- le preguntó a la chavala:

- ¡Qué bonito! ¡La Semana Santa y sus tradiciones¡ ¡Qué gran momento para España! Cuéntame, ¿cuál es tu cofradía preferida? Porque todo español que se precie ha de tener una cofradía preferida -afirmó, ante mi estupefacción y ante la de todos los oyentes que dudo tengan una cofradía preferida-.

El silencio irrumpió durante apenas unos segundos en la emisión. Se notaba que la habían pillado desprevenida y que aquella pregunta no estaba en el guión que tan conciezudamente se había preparado.

- ¿Mi cofradía?... ¡La del bollo!

A partir de ese momento sí que presté atención a lo que se oía en la radio:

- ¡Qué gran hermandad! Yo recuerdo cómo me invitó esa gran cofradía a conocer su nueva casa hermandad... ¡Qué bonita! ¡Qué buen gusto!... -y así siguió desvariando el presentador un rato pero sin ir al asunto. Vamos, sin aportar información sobre lo que realmente interesaba-.

Pero, bendito google. Inmediatamente me fui a internet y metí -perdón, introduje- "cofradía del bollo" y, para mi asombro, la periodista no se había quedado con el locutor carca. Existe una cofradía del bollo. Así que desde aquí un llamamiento para que desde ya empecemos a hermanarnos (¿se dirá así?) y contribuir al engrandecimiento de esa gran cofradía.

jueves, mayo 01, 2008

Auténtica frikada

No me he podido resistir a incluir este enlace en mi blog. Sé que algunas pueden considerarlo friki, pero esto es mucho más, y si no, mirad para cuantas camisetas da Bette Porter (y el resto del personal de The L Word, of course)

jueves, abril 24, 2008

"Los de en medio"

Mi intención al comenzar este blog era, inspirándome en historias de la serie, contar historias relacionadas conmigo o con gente que conozco. Hasta ahora, así lo he hecho, pero un cretino ha logrado que deje a un lado el espíritu con el que nació esta web para narrar lo inenarrable. Vamos, que a ninguno de los guionistas The L Word se le hubiera ocurrido en la vida inventar un personaje tan estúpido como el que tuve el disgusto de conocer el otro día.

Todo sucedió en una
comida de trabajo. Sí, además de escribir este blog tengo una vida paralela seria que me hace tener comidas de trabajo de vez en cuando en las que he de mostrarme educada, cabal y, en más ocasiones de las deseadas, carente de ironía.

En una de esas es donde
conocí este personajillo, todo sonrisa y director de ventas de no sé donde que ya había comenzado en los aperitivos intentando hacerse el gracioso. Sin embargo, la conversación derivó de manera inevitable hacia la paridad en el nuevo Gobierno de Zapatero. Él insistía en que no hacía falta que hubiera más ministras que ministros porque las mujeres ya mandamos. De hecho, aseguraba, en su casa la que manda realmente es su mujer -lo que por supuesto no discuto, porque con semejante zoquete-.

En la mesa éramos tres mujeres y siete hombres. La mayoría de estos últimos le daban la razón, por supuesto. ¿Para qué queremos que haya paridad, si ya somos nosotras las que llevamos los pantalones?, argumentaban. Yo, como podía e intentando ser cabal, defendía mi postura, hasta que ese personajillo tocó lo intocable: sí,
se mofó de que Carme Chacón fuera la nueva ministra de Defensa. Yo, que llegaba calentita por un articulazo de Lucía Méndez que me había leído ese día por la mañana en El Mundo, no me pude callar y le solté la primera fresca del día. Algo así que como seguro que su mujer no había estado impedida para fregar los platos cuando estaba embarazada y que igual sí que le habían pedido ascender en su empresa por eso...

Entonces ese gran personaje reculó un poco y
dijo algo referente a "los de enmedio", a cómo están ahora, según él, premiándolos, después de lo que soltó una sonora carcajada.

- ¿A qué te refieres con los de en medio?-le pregunté yo-.

-Sí, los de en medio. Eso que está ahora tan de moda -me contestó-.

- No te entiendo -le contesté ya con cierto
tono chulesco y ante la mirada aterrada de algunos compañeros de mesa que ya veían venir el cataclismo-.

- Sí, mujer. Los gays y las lesbianas, que ahora a todo el mundo le ha dado por ser de eso.

No pude evitarlo. Me agarré a la mesa, eché el cuerpo para adelante y con toda la calma de la que fui capaz le dije:

- Pues la verdad es que ni a mi novia ni a mí nos ha influido nunca en el trabajo, ni de forma positiva ni negativa, ser lesbianas.

Una risita nerviosa afloró de sus labios, desistió de seguir debatiendo sobre el asunto y cambió de conversación. El único inconveniente fue que esta escena se produjo en el primer plato y tuve que aguantarlo a escasos dos metros durante el segundo plato, un tercero que pusieron, el antepostre y el postre. Fui incapaz de aguantar hasta el café.

domingo, marzo 30, 2008

Quiero un tatuaje

Desde que escribí el post del gimnasio vengo dándole vuelta a eso de los tatuajes. Me han entrado una ganas locas de hacerme uno porque así igual logro que la monitora macizorra del aguafitness se fije en mi tatuaje y en lo moderna que soy en lugar de en la tripita imposible de bajar por muchas clases de abdominales a las que vaya. El problema es que hay que tomar dos decisiones muy importantes:

1. El lugar en el que hacerse el tatuaje.

2. El qué tatuarse.

Además, a cada capítulo que veo de The L Word más ganas me entran de hacerme uno. He de confesar que el que más me molaba era el de Alice, rodeando el bíceps. Así, cuando por fin logre ponerme cachas y evitar que me cuelgue ese incómodo pellejillo que pende debajo del brazo -seguro que será para este verano- podré ir luciendo tatuaje a tutti plein. Pero las dudas me asaltan porque se lo ha quitado. Antes estaba y ahora no está -en la foto de la izquierda, el antes, en la de la derecha, el después-, así que algún inconveniente debe tener. Por favor, y aprovecho estas líneas para pedirlo encarecidamente, si alguien sabe por qué se lo ha quitado, que me lo cuente...











Bien. Descartada la opción Alice por insatisfacción de la sudodicha paso a examinar otras posibilidades. Los que tienen Shane en la parte posterior del brazo molan, para qué vamos a engañarnos, pero ya he dicho antes que ahí precisamente tengo un incómodo pellejillo colgante -no, no soy cuasi anoréxica como ella-, así que no creo que sea la opción más idónea para mi caso.

Los que tenía Carmen, para qué vamos a engañarnos, le quedaban genial, pero en la espalda también tengo una incómoda mollita que de hacerme similar a lo que ella tenía pues más bien parecería que tengo alerones, como los aviones.


Queda la opción Jodi. Sí, en el antebrazo, como Popeye (por cierto, el de abajo es Popeye, no Jodi. Es que no he encontrado ninguna foto en la que se vea su tatuaje). La verdad es que en este caso es cierto eso de que las comparaciones son odiosas, porque con esta reflexión se me han quitado las ganas de hacérmelo en el antebrazo: mi última intención, Dios me libre, es parecer un marinerucho de tres al cuarto. A la monitora le tiene que gustar el agua, sí, porque da aguafitness, pero de ahí a transformar en un lobor de mar... En fin. Se aceptan sugerencias, porque esto está resultando mucho más complicado de lo que yo creía. ¡Qué duro es ser fashion!

lunes, marzo 17, 2008

El gimnasio, ese gran granero

Pues sí. Como ya sabéis las amantes de The L Word el gimnasio es, de forma recurrente, uno de lo lugares más eróticos que aparecen en la serie. Mujeres enseñando hasta la rabadilla en esa clase de spinning en la que dan el todo por el todo; sudorosas y marcando músculo mientras hacen bíceps delante de un espejo o mientras se emplean a fondo en la máquina elíptica cubiertas por unas diminutas mallas que dejan ver ese tatuaje tribal de la espalda tan sensual... Y por supuesto, mucha de ellas son ¡mujeres que entienden! Éste es, más o menos, el gimnasio que aparece en la serie, el de los sueños de cualquier lesbiana y, afortunadamente, al que yo voy. Jamás pensé que la realidad pudiera imitar tanto la ficción, pero sí, así es, para mi gozo y alborozo: existe un gimnasio como ese de The L Word y ¡es el mío!

Como este blog no está hecho para hacer publicidad, pues no voy a dar el nombre (si alguien quiere saberlo, que lo pregunte), pero es el sueño de cualquier lesbiana. Por supuesto que no voy a mentir: también deabulan por allí las típicas marujillas, señoronas de muchos años agobiadas por el marido y los niños, que no pierden oportunidad para pegar el hilo contigo:

- Hombre, ¿cuánto tiempo sin verte? ¿Cómo es que no viniste ningún día la semana pasada?

- Pues mire, tuvo unos días libres y aproveché para irme de viajecito. [Cuando lo que realmente te pide el cuerpo es mandarla a la mierda y decirle la verdad: que se meta en sus asuntos, pero como ante todo hay que ser educada y tiene la taquilla que está justo al lado de la mía, lo que implica que me la encontraré para los restos, pues sólo puedo callar]

- ¿Has visto a la monitora nueva?¡Qué chica más rara!

- Pues yo la veo de la más normal.

Por ahí sí que no paso. Me niego a tolerarle a esa marujilla que critique la última adquisición de ese gran cuerpo técnico que tiene mi gimnasio, esa gran monitora de aguafitness que sin estar macizorra como la de spinning tiene un encanto especial y se me queda mirando cada vez que nos cruzamos en la entrada. "Sé que tú también entiendes", nos decimos con la mirada, pero sin tener una excusa para cruzar palabras.

Con la de spinning es diferente. Con esa sí que charlo. Y es que el pulsómetro es una muy buena excusa para entablar conversaciones en el gimnasio:

- Creo que hoy me he pasado de pulsaciones en tu clase. Vamos, que me he puesto a 186 en la última subida.

- Pues sí que le has metido caña. Yo ya veía que andabas tocada...

Sí, tocadísima, efectivamente, pero es que tanto derroche de sudor sube las pulsaciones a cualquiera.

miércoles, febrero 20, 2008

Rajoy la caga

Vuelvo al mismo tiempo que la quinta temporada de The L word y no puedo más que mostrar mi asombro por el gran parecido que hay entre ficción y realidad. Las seguidoras de esta serie asistimos aterradas a cómo la sociedad yanqui, esa que ha aceptado que Bush sea su presidente durante dos legislaturas, sigue vetando a los homosexuales su visibilidad en el ejército. ¡Hay esa pobre Tasha qué mal lo está pasando!
Pero por aquí, lamentablemente, hay algunos que le van a la zaga, y sino que se lo pregunten a Rajoy y su guardia pretoriana -los señores Acebes y Zaplana- queriendo quitarnos los derechos que hemos adquirido. Están convencidos de que no debemos adoptar niños y de que una unión de dos personas del mismo sexo no se puede llamar matrimonio. Habría que preguntarle a esos señores del Opus si se le puede llamar matrimonio a una unión sólo concebida para tener críos.
Afortundamente, hay alguien empeñado dentro de su propio partido en ponerle piedras a Rajoy en la campaña para que la cague y se caiga con todo su equipo -¡bien!-. Ojalá sea así y se abra el paso a la gente más moderada del PP, dentro del que por supuesto también hay un buen puñado de gays y, algunos de ellos, en puestos de mucha responsabilidad. Léase alcaldes de algunos municipios costeros andaluces, de esos que andan ahora a vueltas con el urbanismo. La solución quizás sería que salieran del amario.

viernes, febrero 01, 2008

Disculpas tecnológicas

Lo sé. Llevo demasiado sin escribir en este blog, pero las circunstancias son más persistentes que yo: he estado sin tener conexión segura a internet prácticamente desde que escribí el último post y he sido incapaz de solucionarlo. Obviamente, yo no soy como Bette, porque ella habría llamado inmediatamente al servicio técnico de Telefónica para que lo arreglara sin importarle cuánto le clavara. Yo he esperado, primero, con el fin de ver si se solucionaba o no por arte de magia. Después de varios meses comprobé que no era algo coyuntural, sino estructural, así que decidí ponerme manos a la obra e intentar arreglarlo por mí misma. Misión imposible, a pesar de que reconfiguré la conexión a Internet, volví a rereconfigurarla y expuse mi gran problema en todos los foros de la red (sin encontrar solución alguna, he de decirlo). Finalmente, opté por mandar un mail desesperado a Telefónica para intentar encontrar ayuda. El servicio técnico me remitió un correo diciendo que intentaría solucionar mi caso, pero la insistencia de mi novia ("no podemos estar así, no podemos estar así...") motivó que, en un acto de valentía, me decidiera a re instalar (pongo en rojo el re porque me parece toda una osadía tal desafío informático) el windows y ¡oh, zeus!...¡¡¡funciona!!! Y no sólo funciona el pc, sino también he sido capaz de conectar mi pc a internet, el pc que acaba de comprarse mi novia y la palm que yo me he comprado, ¡¡¡todos accediendo a conexiones seguras!!! Tenemos una red wifi de primer orden... Sólo que... Somos dos personas en la casa, con tres ordenadores y una palm: digo yo que ¿puede resultar un poco excesivo?... Cada vez lo tengo más claro: las homosexuales treintañeras nos rodeamos de excesos consumistas (que si un teléfono de último modelo, que si un mini, que si el viaje de ensueño a Birmania...) y los heterosexuales, de hijos. ¡Puestos a elegir, viva el consumismo!

lunes, octubre 16, 2006

¿Para ser deportista de élite hay que ser lesbiana?




El personaje de Dana me da que pensar. Me recuerda a una amiga. Era atleta y el padre de su novia, antes de que se enterara de que estaban juntas, hizo a su hija una advertencia muy seria: "Tú ten cuidado, que en en eso del atletismo hay muchas lesbianas". Lo cierto es que acertó de lleno. Fueron palabras proféticas, sin lugar a dudas. Precisamene esta amiga es la que me cuenta que en el deporte hay muchas, pero que muchas, mujeres que entienden. Ella dice que si se sacara una media de las lesbianas que participan en la final de un campeonato de España de atletismo, se romperían todas las estadísticas. Así, por lo alto, calcula que el 40% de las tías que están allí corriendo, saltando o lanzando se acuestan con otras mujeres. Claro, sin contar conque en las pruebas de lanzamiento -ella tiraba martillo- se rompen aún más esas estadísticas: son más las "bollos" que las no "bollos", sin lugar a dudas. Ella ha ajustado las cuentas y, al parecer, los resultados son abrumadores. Eso sí, se niega a darme los nombre; no quiere exponerse a que yo publique en esto blog -como si lo leyera alguien, vamos- quiénes son esas atletas de élite -dice que incluso hay alguna que ha salido en el periódico más leído de España, osea el Marca, ¡¡¡guau!!!- que están con otras chicas, algunas de ellas, a su vez, deportistas muy destacadas en España que salen a su vez en el Marca pero por practicar otro deporte. Bueno, esto es un relío, pero así me lo cuenta y, por mucho que yo le insisto, no quiere profundizar más en el tema. Yo le he propuesto hablar con ellas y venderles a Zero un calendario con todas estas tías, que a buen seguro deben de estar muy, pero que muy macizorras, pero se resiste a dar nombres. Por cierto, un recuerdo para la tenista en la que está inspirado el personaje de Dana Fairbanks: Martina Navratilova, sin dudas, quien hace poco ha sacado un libro en el que explica algo así como el secreto de su éxito. Tiene pinta de ser un poco influmable, pero quien se atreva a comprarlo, que cuentre qué tal está... Aunque lo cierto es que los de The L Worldd también podrían haber tomado como modelo a alguien más patrio: Conchita Martínez, quien a principios de los 90 paseaba por las pistas de todo el mundo a sus novias mientras que Arantxa Sánchez Vicario sacaba a mear a sus perros Roland y Garros (los nombres son el colmo de la originalidad, vamos). Lo vuelvo a preguntar: ¿por qué hay tantas lesbianas en el mundo del deporte? ¿Será que eso de estar cachas les da un plus de autoestima y piensan que no hay nada más alucinante que un cuerpo de mujer bien formado?

P.D. Muchas gracias por los comentarios. Yo pensaba que estaba escribiendo para el ciberespacio en abstracto, pero eso de que haya alguien que me lea... ¡Es increíble!

viernes, octubre 13, 2006

¿Puede provocar el visionado The L World la conversión al lesbianismo?


Desde que comencé a ver The L World una pregunta me ha machacado la cabeza: ¿Una mujer heterosexual se puede convertir al lesbianismo al ver la serie?. Las protagonistas son chicas guapas, de bandera, llenas de encanto y muy, muy femeninas, apetecibles para cualquiera, vamos. Si a ello le unimos el hecho de que dentro de mi filosofía vital cada vez gana más terreno la creencia de que todos somos bisexuales, ¿las mujeres heterosexuales que se enfrentan a un capítulo de la serie sienten también ese gusanillo recorriéndoles la barriga cuando ven a Bette y a Tina besándose? Al igual que le sucede a Jenny en el primer capítulo cuando presencia cómo Shane se enrolla con uno de sus ligues en la piscina, ¿sienten curiosidad por saber qué se siente al estar con otra mujer? Pues bien, para saber si mi suposición es o no correcta he decidido hacer un simple experimento. He aprovechado que hoy es festivo (gracias a Dios que a alguien se le ocurrió algo tan útil como dedicar un día a la patria) para invitar a un par de amigas heteros a mi casa a ver el capítulo piloto mientras yo me dedicaba a observarlas de reojo con el fin de detectar cualquier síntoma de atracción hacia la guapa de Bette. Mi esperanza era que las dos acabaran enmedio de mi salón protagonizando una tórrida historia de sexo animadas por alguna de las escenas de la serie, pero, he de adelantar, que no ha sido ni mucho menos así. "Joder, yo no pensaba que hubiera lesbianas tan estilosas", ha comentado Elena. "La música mola", ha sido lo único que ha dicho Irene. Para animar el ambiente he sacado a colación el inicio de conversión de Jenny y, ¡oh cielos!, las dos han coincidido al señalar que, de conocer a una mujer como Marina, "cualquiera se hace lesbiana". Ya les he dicho que el problema es que las mujeres como Marina no abundan. ¿Alguien conoce a alguna que se le parezca para presentarsela?

viernes, octubre 06, 2006

¿Quién no quiere a Bette? ¿Quién no quiere ser como Bette?


Ya sé que he llegado tarde a esta serie. Tanto porque a estas alturas (32 años, 14 lésbicos) pensaba que ser lesbiana estaba reñido con el glamour como porque The L World lleva ya varios años emitiéndose en las televisiones de medio mundo. Sin embargo, he de confensar que estoy muy, muy enganchada: me compré hace un par de semanas la primera temporada en un viaje que hice a Londres, la vi de una tacada (por partida doble y en inglés con subtítulos, claro) y ahora no puedo despergarme del ordenador buscando vídeos, links y referencias a todo lo que tenga que ver con sus capítulo. La primera conclusión que he sacado de esta puesta al día en el mundo L es que todas queremos ser como Bette Porter: moderna, inteligente, culta, resolutiva, con pasta para comprar trajes caros y un descapotable y con una novia que acepte ser ella la que se quede embarazada... También creo firmemente que todas queremos tener una novia como Bette Porter, claro, siempre y cuando sea ella que acepte quedarse embarazada. Lo cierto es que hasta hace sólo unos minutos estas conclusiones únicamente tenían el grado de intuición, pero me he convencido de que son ciertas tras haber rellenado una encuesta que he encontrado por ahí (http://quizilla.com/users/tirsal/quizzes/Que%20personaje%20de%20The%20L%20Word%20eres?) y que ha refrendado que al personaje de la serie que me parezco es (¡oh sorpresa!) Bette Porter. Después me he dirigido a otra página (http://www.voote.com/jsp/WAppServerPage.jsp?TransID=RVOTES01&VoteID=211) en la que se han dedicado a realizar una encuesta sobre el carácter de la serie que más gusta. Los resultados, abrumadores: el 43% de las más de 3.000 participantes en la encuesta prefieren a Bette. ¿Seremos lesbianas porque nos gustamos nosotras mismas?